DEL CENTENARIO AL BICENTENARIO: RECUERDOS DE UNA CRÍTICA SOCIAL

Alejandro Venegas Carus:1870-1922

Alejandro DIAZ.

“…Jóvenes estudiantes, jóvenes chilenos: a vosotros que aun no habéis recibido la racha helada que ha petrificado tantos corazones que ocaso fueron un día esperanza de la patria, a vosotros en cuyo pecho aun esta refugiado el amor a la verdad i a la virtud, a vosotros quiero dirigirme al entregar al publico este libro, inspirado en la sinceridad i encaminado al servicio de mis compatriotas…”

Alejandro Venegas Carus, Sinceridad Chile Intimo 1910, Prologo, Pág. 3.

Este artículo, visita una vez más un ensayo de crítica social aparecido en el año 1910, Sinceridad Chile Intimo 1910, cuyo autor fue Alejandro Venegas Carus. Profesor de Francés de la primera generación del Instituto Pedagógico, egresada en los años 1892 y 1893. Se sostiene que el Ensayo de Venegas, es la culminación de un tipo de crítica social, fundada en el despliegue individual de la responsabilidad ética de los intelectuales frente a la sociedad. Y que esta responsabilidad es el resultado de un campo cultural desplegado y vivido como una cruzada laica de humanización de las relaciones sociales del país. Las vistas sucesivas a este ensayo, dan cuenta de continuidades de la cuestión social en Chile, que estando aun no resueltas, reverberan en la memoria y en la subjetividad social del país. Por ello, el Dr. Valdes Cange puede seguir enviando cartas que resuenan contemporáneamente y puede seguir hablando a sus jóvenes estudiantes.

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Corrían los años de fines del siglo XIX y principios del XX. La republica parlamentaria estaba en su apogeo y la clase dominante disfrutaba de la pax guerrera, instaurada en el año 1891. El año 1903 había visto la huelga del puerto y en 1905 la huelga de la carne… y en 1907, aquella de Santa Maria. Se había sabido de unos rotos alzados que se hacían llamar pampinos que se hacinaban el puerto de Iquique, con una pestilencia de rotos alzados. Eran los que podían manifestar el encono y la rabia. En el otro extremo del país, en las profundidades de las haciendas terratenientes, el silencio bucólico de los campos, ocultaba la naturaleza contrita de los seres de la tierra y de los hombres del trigo, que desde las orillas de la casa patronal, alimentaban desde siempre a las familias de los encomenderos, mutantes en su formas de dominio e inalterables en su condición genética de predominio. Encomenderos, devenidos en hacendados independentistas y luego en republicanos liberales. Todo ello en una continuidad paternal que había unido la defensa del rey Fernando con la defensa de la nación en un solo artificio, que señalaba la mascara latinoamericana y nacional del ejercicio de la gran mentira oligárquica.

En esa época nació El Dr. Valdes Cange. Después se supo que era un seudónimo y que la pluma correspondía a un profesor egresado de la primera generación del pedagógico de la Universidad de Chile y que desde el liceo de Talca, había emprendido una guerrilla francotiradora. Era una insurrección de nuevo tipo. Se hacia parte de otras revoluciones que pugnaban por emerger en el continente. Tenía una calidad contestaria distinta, quizás no violenta, pero que contribuyó a llevar desasosiego a la oligarquía reinante. La pluma de Sinceridad Chile íntimo de 1910, que así se llamaba el libro, desmontaba los artilugios de la gran mascarada de la oligarquía exultante de triunfos y señoríos periféricos de la aldehuela de Santiago

En ese ambiente y en esa época, el 24 de diciembre de 1910 se termino de imprimir este libro con este extraño titulo: Sinceridad Chile Intimo 1910. Su autor firmaba con un seudónimo de raigambre emergente en la naciente clase media funcionaria de Chile, aquella que pugnaba por abrirse paso, entre un reducido grupo oligárquico hacendal y una mayoría de población analfabeta y campesina: Dr. Valdez Cange, un anagrama de Alejandro Venegas Carus. Su autor, un profesor de la primera generación del Instituto Pedagógico de Chile, lo que mas tarde seria el Pedagógico de la Universidad de Chile.

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Alejandro Diaz

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