EL MUNICIPIO  CAMPESINO  E   INDÍGENA: 

COORDENADAS PARA  CONSTRUIR NUEVOS PROCESOS DE GOBERNANZA
                                                                     
I.-      Presentación.
El presente ensayo plantea la hipótesis de que el desarrollo rural de la región campesina y mapuche, deberá transitar por un proceso de cambio cultural asentado  las propias comunidades territoriales de la región ampliada del Sur de Chile, en donde un papel relevante lo jugará el rediseño de la institucionalidad pública del Estado de Chile, para posibilitar la resolución del conflicto con la nación Mapuche. En esta perspectiva, la hipótesis de trabajo de esta Tesis, plantea que las políticas públicas del Estado de Chile deberán ser procesadas en torno a la institucionalidad regionalizada y municipalizada. En este último sentido, el rediseño de las instituciones municipales de carácter rural de las regiones Octava, Novena y Décima, deberán sistematizar la experiencia acumulada en el enfrentamiento de las temáticas del desarrollo rural y en  particular del tipo de acumulación de conocimiento  y  experiencia en el enfrentamiento de las temáticas desarrollo rural indígena.
Ello en un contexto del panorama actual latinoamericano, en donde se   está desarrollando un creciente interés en las ciencias sociales por explorar los ámbitos locales de desarrollo, en especial aquellos espacios sub.nacionales relativos a la localidad comunal  y municipios intermedios y pequeños.  Colaboran a la profundización de esta tendencia  en el estudio e investigación social, las fuertes transformaciones ocurridas en la concepción del Estado y en las políticas descentralizadoras, para ejecutar y diseñar las políticas publicas de este.
Desde  otra vertiente, se indagan  las posibilidades de  concebir nuevas estrategias de desarrollo en torno a una mirada mas enfocada en lo local,  construyéndose una  conceptualización acerca del desarrollo local, como nueva forma de entender las acciones promotoras del desarrollo social. Ayuda a este intento, una particular concepción nacida en los ámbitos profesionales latinoamericanos, durante la época de la represión   de los regímenes militares, que impedidos de su participación en los espacios estatales, se refugian en las pequeñas experiencias, que son dotadas de nuevas significaciones como espacios atingentes para cualificar la posibilidad de un “otro desarrollo” y validado como importante por las ciencias sociales.
Desde los organismos internacionales de la región se  promueve una profundización de la descentralización y regionalización de los aparatos de gobierno interior y del desarrollo de proyectos de regionalización, que incentivan en forma simultanea  la transformación de aquellos  organismos del Estado, que  serían los encargados de corporizar en forma operativa todas las nuevas funciones desconcentradas y descentralizadas: los Municipios.
En esta  situación se produce una  avalancha conceptual  preconizadora de las virtualidades positivas que se desarrollarían en este nuevo municipio, como principal factor de modernización del aparato del Estado. En particular en aquella función que dice  relación  con la gestión eficaz de las políticas publicas de carácter social, que reducirían la pobreza y promoverían  el desarrollo humano, en una tendencia general de sostenibilidad ambiental de los asentamientos humanos  de la región.
Tales planteamientos se ubican en muchas de las conceptualizaciones para proponer un tipo de institucionalidad pública también destinada a resolver las temáticas del desarrollo rural y  por efectos de expansión acumulativa, también  de hacerse cargo de las problemáticas de la cuestión indígena. Tal es la situación que pareciera plantearse en la región territorial mapuche, cuando el Estado de  Chile  propone  vías de solución, a un conflicto de largo aliento que recién comienza.
II.-    ANTECEDENTES.
1.      Estado y territorios interculturales.
La  investigación busca problematizar la relación del Estado y sus Políticas Publicas en la formulación, planificación y gestión de estas en los territorios culturales indígenas, con presencia de proceso idéntitarios culturales y organizativos qué han sido  objeto de proceso de la aculturación y de prácticas integrativas, cuyos resultados han construido una relación de  un Estado dominante a una nación culturalmente sometida. A partir de esta problematización  se busca desarrollar las claves explicativas por las cuales las políticas públicas construyeron una institucionalidad que contribuyó a especializar procesos de colonización mediante  “pueblos territorios dominantes  “marginalidad rural mapuche”  y  desplazados chilenos mestizos, integrantes del bajo pueblo ([1])
2.      El proceso expansión capitalista hacia el campo.
El territorio que formara el marco de referencia global para esta investigación, son los  territorios  al sur del río Bio Bio, hasta  los bordes continentales de Osorno y  Puerto Montt, como  territorios económicos en formación y durante mucho tiempo,  en el proceso de acumulación capitalista  nacional dependiente, en búsqueda de  un particular modo de inserción en el mismo. Esta posibilidad se encuentra finalmente inconclusa, cuando no plenamente fracasada, cuando se desarrolla el intento de insertarlos en la dinámica del capitalismo neoliberal. Aun cuando el intento del desarrollo exportador Maderero de esta zona siga intentando esta posibilidad y se convierta en el   proyecto   mas depredador del  medio ambiente. Todo ello, una vez que los procesos políticos de contrarreforma   agraria, habilitarán  una amplia masa territorial de tierras que son recuperadas,  a los procesos de organización institucional de la reforma agraria, o bien producidas  por mismo  proceso de contra reforma agraria y fundamentalmente por medio del despojo de tierras que habían sido entregadas a  la comunidades indígenas  de estos territorios.
Aún así, las ciudades y pueblos de estos territorio, siguen especializando su actividad fundamental de tipo económico, alrededor de  la distribución de servicios al hinterland campesino- agrícola – indígena, logrando sólo las capitales primadas de estos territorios incorporarse como centro de servicios al actividad global económica exportadora predominante. ([2])
En esta condiciones, las desigualdad interregional  aumenta y se diversifican los procesos de acumulación periférica de la marginalidad y la pobreza, situación que afecta fundamentalmente al conglomerados sociales campesinos e indígenas, y que produce paulatinamente una pauperización creciente de los sectores medios de pequeños y medianos agricultores. Tal situación, provoca una disimilitud de intereses, que provocan una diversidad de sistemas sociales micro-rurales, de los ámbitos territoriales que son referencia de este proyecto de  Investigación.
3.-     La  racionalidad dominante de las políticas públicas en el territorio intercultural.
A partir de esta definición se desarrolla una explicación del tipo de institucionalidad pública que el Estado de Chile construye en la territorialidad mapuche en donde las funciones de dominación y coerción son fundantes del tipo de relación entre chilenos mestizos y pueblo mapuche. La institucionalidad central de la república especializa estrategias en distintas épocas históricas, conforme se construye en estos tipos de territorio una hegemonía cultural chilena, afincada en los pueblos de las tierras de colonización. Así, la institucionalidad de  las políticas públicas de la República,  asientan un tipo de dominación, que mediante procesos sucesivos, contribuye a la hegemonía sin contrapesos y sin  procesos de negociación,  en la territorialidad mapuche. La constitución del 25, especializa a la Intendencia y los Gobernadores como los principales fiscalizadores  de las   políticas públicas nacionales, que se ejecutan uniformemente en todo el territorio nacional. Intendencia y Gobernaciones, y últimamente las Municipalidades refundadas del régimen militar, gestionan coercitivamente y homogéneamente, los territorios en sus ámbitos jurisdiccionales. Desde los proceso de pacificación de fines del siglo pasado, y por todo el siglo veinte, la institucionalidad del Estado de Chile atraviesa los territorios culturalmente distintos, mediante la práctica centralista del Estado integrativo   desarrollista o del Estado neoliberal globalizante.
3.       Del pueblo de Colonos al Pueblo Rural como dispositivos estratégicos de dominación cultural.
Conforme el Estado de Chile se estructura sobre la base de  una Ciudad-Estado que ejerce la primacía por sobre todo el territorio nacional, se desarrollan procesos de concentración económico espacial, que posibilitan la aparición de una vasta referencia bibliográfica y de  investigación que señala los tipos de procesos de concentración económico espacial que provoca en los países subdesarrollados la  aparición de una ciudad primada. Y de cómo esta de ser una variable  dependiente de  esta concentración se transforma en generadora de  profundos procesos de desigualdad interregional. Y que esto, se hace particularmente profundo en los territorios rurales, que son despoblados en favor de procesos de  hiperurbanización con un proceso simultáneo de establecimiento de pueblos y ciudades provinciales como delegativas del poder central y cohesionadoras de la ideología dominante del Estado. Ello, en  los procesos de colonización de los territorios mapuches, se traduce en la aparición de pueblos de colonos destinados a ejercer dominio permanente en representación del  Estado Nacional y que finalmente producen el pueblo rural que conocemos actualmente.
Ello representa un conjunto de particularidades de los territorios conquistados por medio de la Pacificación de la Araucanía, que relevan problemáticas singulares para los problemas de identificar  las formas de desarrollo pertinentes para estos territorios. Cuando emergen  en  todo el mundo las temáticas desarrollo rural como la posibilidad de reestablecer los equilibrios de desarrollo entre la ciudad del campo, el diagnóstico que  hacen las actuales políticas públicas del Estado de Chile  sobre estos territorios, no avanzan mas allá de identificar problemas de productividad campesina o de pobreza. A estas prácticas se le dotan de armazones conceptuales que las hacen parecer como vinculadas al desarrollo rural. Para los  Estados latinoamericanos la temática del Desarrollo Rural es un instrumento dotado de múltiples significaciones y en no pocos casos, usado como instrumento privilegiado de clientelismo estatal.
Desde mediados de siglo veinte esta problemática aparece en el contexto latinoamericano y particularmente se expresa  en el ámbito chileno, como una reivindicación de carácter político, que  los partidos políticos populares, comienzan a desarrollar en la década de los años 30 y 40 y que asumen como principal reivindicación las posibilidades de construir un sujeto social de carácter campesino y que puede ser un aliado al papel  reivindicativo de la clase obrera. La temática central en esta perspectiva, será el desarrollo de un sindicalismo campesino que demandará  leyes laborales de igual tenor, a la que son conquistadas por la clase obrera en la ciudad central y urbana. El demandado principal es el latifundista y el objetivo estratégico  es la reforma agraria. Y es en el interior de esta última, en donde se  concibe la posibilidad de establecer condiciones permanentes de sustentabilidad para una población que habita en condiciones de sobrevivencia, en su propio ámbito territorial campesino. Así, en forma embrionaria y por poco tiempo, en la institucionalidad del agro chileno, se desarrolla la idea de un desarrollo rural que tome formas institucionales como pequeña propiedad campesina, como cooperativas de desarrollo rural agrícola o bien como centros de reforma agraria de propiedad estatal. En todo este desarrollo, pareciera estar ausente de las políticas públicas del Estado de Chile el planteamiento de un desarrollo rural de carácter indígena y será materia de esta investigación, el indagar las propuestas que pudieran contradecir esta  afirmación.
4.-     Ciudad y “Pueblos Municipalizados” como dispositivo de control  territorial.
Con la irrupción de la dictadura, el territorio con asentamientos indígenas, formarán parte de objetivos especiales de represión y desarticulación, conforme al grado de participación que comunidades indígenas y sindicatos campesinos hubieran tenido en los procesos de reforma agraria. Después de la primera etapa de represión sistemática directa, los territorios del sur de la Octava, Novena y Décima, son reestructuradas bajo el patrón dominante de pueblos que son conquistados represivamente por la derecha fascista, en la forma de alcaldes designado desde el interior de la dictadura. La represión y la dominación, serán el  punto de vista ordenador de un nuevo aparato institucional central que toma forma en la  municipalidad y que conforme avance la peculiar regionalización-descentralización del régimen militar, desarrollará procesos de incentivos para la recuperación de tierras y   fortalecerá prácticas de dominación de una clase acomodada rural, que se convierte en sostenedora política de los terratenientes expropiados, y por ende, soporte político de la naciente dictadura. Serán los alcaldes designados por la dictadura los que ejecutaran en la ciudades y pueblos del sur campesino indígena, una práctica de represión sistemática que operará sobre la base de un gran debilitamiento y del desarrollo de políticas desarticuladoras de los grados de organización colectiva de sindicalización campesino y cuando no, de represión sistemática utilizando los aparatos represivos. Emergerá    un tipo especial de institucionalidad pública, que ocupará el lugar dejado por la dominación política y cultural de las sociedades rurales pueblerinas y de los destruidos mecanismos de dominación latifundista. Esta institución reemplazará, a lo largo de los 17 años de la dictadura, los ancestrales mecanismos clientelares de relación social de las sociedades rurales y campesinas por las políticas públicas del Estado. Y en esta nueva realidad sociológica, se rearticularan  los factores de poder local en base a la personalidad de un  jefe local, que con características de caudillo dictatorial, que con facultades delegadas de la institucionalidad estatal de de la ciudad primada regional,  establecerá los nuevo arreglos políticos-institucionales mediante las cuales los territorios campesinos e indígenas,  articularán sus sistemas de relación con el mundo global .
5.                 La Descentralización  Municipalizada.
Los planteamientos anteriores transcurren en un ámbito general de avance de  propuestas de descentralización que invaden los reacomodos institucionales del Estado latinoamericano. Frente a un cierto tipo de propuestas neoliberales, algunos autores colocarán al descubierto la posibilidad de descubrir  componentes republicanos que habían sido  oscurecidos  por el centralismo: el Municipio y  la Ciudadanía ([3]) y que eventualmente  podrían adquirir un nuevo contenido de movilización social si es que estos fueran, leídos desde una perspectiva popular [4](Coraggio, 1980 y 2000). Ellos se convierten como conceptos que demandan  nuevos contenidos en una nueva época de aggiornamiento del capitalismo, en su fase  neoliberal y  de expansiva reestructuración financiera. Estos discursos, tanto la propuesta neoliberal como la propuesta democratizante, colocan  al desnudo la  estructura municipal, a la cual se le interpela por un nuevo rol en una fase de reestructuración y de modernización de todo el aparato del Estado.
La historia de los últimos cuarenta años en materia de  experimentación de políticas publicas ha tenido como referente especial a estas institucionalidades, que al decir de Castells, “se convierten (teóricamente) en  la institucionalidad mas permeada por las  demandas de la ciudadanía” ([5]). Ello alimenta una profusa literatura  de gestión, de explicación y divulgación, primero de las nuevas funcionalidades de la municipalidad, para después comenzar a insistir en la necesidad de reestructuración de estos cuerpos institucionales, para que hagan posible las promesas de democratización en los  territorios de los cuales, ellas son el principal  ente  jurisdiccional.
En estas perspectiva, gran parte de la institucionalidad alternativa a los Estados autoritarios burocráticos([6]) y  elaborará propuestas que plantearan la posibilidad de concebir “otro desarrollo”, afincados en las comunidades locales, que rápidamente adquiere autoridad conceptual como desarrollo local y que también comenzará a ser  utilizado como componente metodológico para las temáticas del desarrollo rural y eventualmente del desarrollo indígena.
 En el  desarrollo de esta tendencia explicativa, alimentada también por la emergencia de los nuevos gobiernos post-dictaduras, se  encuentra  el referente conceptual y explicativo, que se abre paso en las ciencias sociales, que bajo distintas denominaciones se reconoce como desarrollo local. En él dialogo de estas dos vertientes explicativas, comienza a  emerger una  nueva base de sustentación de un frondoso árbol referencial para la nueva institucionalidad estatal de tipo local, que pretende  aportar componentes sustantivos de gobernabilidad, que alimenten la democracia local y la necesidad de democratización de los espacios subnacionales. Al decir de algunos autores, estos se advierten  contaminados por  el autoritarismo de los regímenes  militares. Cada una de estas dos tendencias, busca desarrollar explicaciones para entender los fenómenos locales, derivando rápidamente en  la búsqueda de  paquetes explicativos y capacitadores de la  institucionalidad que se comienza  a desarrollar y que tiene mucho que ver, en estas primeras fases, con modernizar la estandarizada rutina de  las administraciones publicas latinoamericanas.
Se llega así, a estructurar un tipo de institucionalidad estatal construida en contextos autoritarios – burocráticos, que en la necesidad de modernizarse democráticamente, reconvierten formalmente la institucionalidad del   Estado para hacerlo jugar un nuevo rol de ente desarrollador de los  espacios locales. En particular,  primero de los espacios urbanos, para llegar en la época actual a proponer la institucionalidad estatal municipalizada para la resolución de las encrucijadas del desarrollo rural e indígena.
Esta investigación  se plantea abordar la capacidad de esta institucionalidad municipal asentada en los territorios rurales indígenas para hacerse cargo de las temáticas del desarrollo local en un contexto de emergencia de identidades étnicas y de la capacidad de  estas nuevas institucionalidades para gestionar  la relación conflictiva entre Estado y  recomposición de nacionalidades, en este caso de la identidad mapuche.

6.       La institucionalidad pública intercultural para el desarrollo rural de la región mapuche.
Habida consideración de los planteamientos anteriores se visualizada la urgencia de elaborar nuevos «paradigmas» para orientar la acción de la institucionalidad Municipal orientada a tratar con territorios interculturales, de forma tal de integrarla como un sistema coherente con las particularidades de los asentamientos humanos de los territorios interculturales, en donde se cruzan tres grandes mundos, interrelacionados: el mundo étnico de identidad indígena, el campesinado chileno y el agricultor de orientación capitalista.
La  historia de las institucionalidades y de las políticas publicas mediante las cuales el Estado se relaciona y ejerce legitimidad y gobernabilidad en los territorios interculturales, señala que estos adoptan el patrón central del único modelo institucional, que se rige por las normativas generales del Estado. Incluso cuando se plantean las necesidades de rediseño de un tipo de institucionalidad para la descentralización y la democratización esta presente un único patrón.([7])
El carácter de la administración pública señala que esta opera como un sistema que se retroalimenta sobre la base de otros subsistemas, que le dan estructura. Uno fija las normativas legales, otro le confiere referentes simbólicos  por  medio de un subsistema cultural que conforma un conjunto de hábitos y costumbres, desarrolladas mediante una acumulación y producción de hechos institucionales y sociales en una práctica aprendida de institucionalidad pública y también por un subsistema de adaptaciones a los ambientes externos en donde está instalada como institucionalidad Pública.
El conducto de alimentación de esta estructura se lo otorga una racionalidad, que por sus características podríamos denominar como formal y racionalista, en la medida que se alimenta de una concepción mecánica, que se encuentra alojada tanto en los marcos procedimentales de la institucionalidad pública como en los cuerpos dirigenciales-profesionales, que son portadores de una concepción de la realidad en donde los ejes ordenadores son una racionalidad cientifista y mecanicista.
Los productos de esta forma de de racionalidad se manifiestan en un modo de producir un tipo característico de institucionalidad y acción en la administración pública, que se manifiesta por un conjunto de hábitos y procedimientos signados por la compartimentación y división de funciones, que es subsidiaria de la racionalidad tayloriana y de la mentalidad cultural-organizativa del capitalismo y del modelo de organización industrial. En este tipo de institucionalidad son identificables mecanismos y procesos que son homologables a la cadena industrial de producción. Hombres y procesos están encadenados a una cierta concepción de instalación industrial para el servicio público.
Este tipo de racionalidad publica es el principal vinculo relacionante de las políticas Publicas con las dimensiones sociales, culturales, ecológicas de los territorios interculturales y adoptan un estilo  de gestión en donde las racionalidades  burocráticas  imperan por sobre toda otra consideración.
De allí que introducir la posibilidad de imaginar un nuevo tipo de institucionalidad publica para la Gobernabilidad – Gobernanza ([8]) se transforme en un esfuerzo de innovación en la gestión municipal  de estos territorios, cuyo sosten metodológico de gobernabilidad supone introducir las racionalidades de los actores sujetos fundamentales de los actuales sistemas  sociales de los territorios. Este aspecto,  es un fundamento hipotético que cruzará esta investigación como  variable estructural y condicionante, para concebir la gestión pública municipal intercultural como  construcción democrática de actores sociales en conflicto
En este sentido, parece fundamentada la necesidad de insertar dispositivos innovativos, que permitan remover los principales obstáculos para una  producción de un nuevo tipo de racionalidad alternativa en el campo de las políticas  publicas interculturales, y en donde la Gestión   Pública Municipal Intercultural para el Desarrollo Rural, se presenta como una construcción conceptual de un  ámbito sugerente de reflexión y experimentación de nuevas metodologías para el desarrollo rural en  territorios interculturales.
Interesa destacar en este punto la idea de abrir una exploración en el campo de la gestión municipal que permita imaginar e inventar las formas, condiciones y metodologías que podrían permitir un proceso de catalización y reinstalación de nuevas formas de abordaje del complejo sistema de funciones del aparato municipal en el ámbito del desarrollo rural intercultural.En este aspecto, es necesario imaginar la mejor vinculación de las practicas transformadoras que son necesarias en este ámbito, con las grandes tendencias de transformación social que recorren los ámbitos institucionales de una nueva relación entre políticas públicas y el movimiento social.
6.                             La participación  ciudadana  y étnica-campesina como componente central  de un sistema de gestión publica  local intercultural.
 La incorporación de la dimensión de la participación ciudadana en  los sistemas de gestión municipal revela una problemática que aún no consigue instalarse como un tema de investigación en el campo de las exploraciones y sistematizaciones municipales. En este sentido, es que la problemática de enfrentar el tema de las decisiones respecto de como abordar la construcción de una inserción de un sistema de participación ciudadana y étnica campesina, se plantee como una decisión que tiene implicancias metodológicas y estratégicas para  el desarrollo rural.
En las  concepciones de desarrollo alternativo, la participación puede ser entendida como un fin y como una metodología que es parte constitutiva de una concepción orientada a la formación de otro patrón civilizatorio ([9]) de desarrollo  y de los procesos organizacionales e institucionales que sirven de soporte a este tipo de desarrollo.
La participación puede ser entendida como un fin, en tanto se sostiene que ella puede contribuir a un ejercicio continuo y permanente de procesos de democratización como un ejercicio diario  que se renueva en cada actividad que realizan los actores, sus organizaciones y sus habitantes. El sentido que viabiliza una plena democratización es construido por el concepto de participación como un conjunto de procesos sociales que en espiral creciente, permite a individuos, grupos y organizaciones hacerse parte de la información y de los procesos decisorios que afectan la cotidianeidad de sus territorios  y ambientes  naturales de acción.
La participación puede ser entendida como   una construcción metodologica, en tanto se percibe  que el conjunto de procesos sociales, políticos, económicos y culturales  que están implicados en el  desarrollo rural, requieren de un estilo de construcción y activación de procesos psicosociales y culturales que solo pueden ser asegurados por un proceso participativo enérgico y reiterado, destinado a la activación de las energías sociales y recursos de un territorio determinado. ([10])
Así puede sostenerse  a manera de hipótesis preliminar que las nacientes institucionalidades del desarrollo rural, requieren  de un esfuerzo de innovación que va de la mano con la tarea de afrontar las demandas sociales, en condiciones de extrema orfandad  en una sociedad crecientemente privatizadora. En este aspecto, la tendencia por construir consensos en  las tareas que ésta democracia local de carácter territorial rural se proponga, reviste la máxima importancia. En esta perspectiva, el cómo se desarrollen las acciones del gobierno local municipal es un dato de la más alta centralidad, en tanto no puede seguir pensándose a los entes locales como meras reproducciones del estado central ([11]).
La  incorporación de la dimensión de la participación  adquiere en este aspecto una potencialidad imprevista, al reunir en sus propios contenidos características de integralidad, globalidad sistémica, que adecuadamente desarrollados, impulsarían un proceso innovador de este estamento de la administración pública. Sin  embargo, esta por demás pendiente, el tipo de institucionalidad municipal, que los procesos de movilización campesina y étnica, podrían llegar a  aspirar como cristalizaciones de los arreglos políticos que esos mismos movimientos demanden
De allí que  la dimensión de un Sistema de Participación Campesino Étnico Territorial, sea determinante en la creación de una estrategia que aborde la globalidad de la gestión y planificación de un tipo de municipalidad, que necesariamente debe asumir cuestiones estratégicas de  carácter cualitativamente distintas a las cuestiones urbanas “ciudadanas”.
La tesis   que subyace en este planteamiento, se sustenta en que sólo podrá desarrollarse una adecuada gestión municipal de carácter intercultural, campesino-indigena, cuando una  planificación estrategica situacional toque y active todos los factores y partes del sistema municipal y comunal, en función de las tareas del desarrollo rural . ( [12])
Este planteamiento es tributario de  aquellas formulaciones,  que señalan la necesidad de entender hoy día la gestión pública como un fenómeno que simultáneamente es expresión o conjunción de procesos políticos y de procesos técnicos, entendidos éstos últimos como la necesidad de decidir la mejor forma de construir acuerdos según  determinadas restricciones y condicionantes. De esta forma, entendemos que la gestión pública de las municipalidades es un arte de combinación estratégica de procesos políticos, sociales  y técnicos, provenientes de la institucionalidad  pública del Estado y de la propia comunidad territorial. En esta perspectiva, la posibilidad de imaginar una institucionalidad municipal para el desarrollo rural intercultural, requerirá de una concepción estratégica respecto de las dimensiones del conflicto entre el Estado de Chile y la  emergente reivindicación territorial Mapuche
Se señala que los Municipios latinoamericanos se construyen como articulaciones institucionales de ciudades y territorios fragmentados, producto de múltiples exclusiones: sociales, geográficas, económicas, culturales.  Estas fracturas crean una  desagregación territorial  de magnitud, en donde la ausencia de vínculos comunitarios, refuerzan la marginalidad interna que condiciona a importantes sectores territoriales. Al respecto Jordi Borja señala que:
«…En la ciudad actual la exclusión o la marginación muchas veces depende tanto del uso que se hace de la ciudad, según la información de que se dispone o el grado de integración socio cultural, que del tipo o zona de residencia y la accesibilidad material de ésta. Si no hay buen transporte colectivo, si determinadas zonas periféricas son difícilmente accesibles debido a la existencia de barreras físicas, si no hay elementos materiales que proporcionen identidad urbana, es evidente que la marginación es casi inevitable. Pero difícilmente se dará la integración sociocultural si la población residente está desestructurada o es anómica, si ha perdido sus identidades originarias y no ha construido otras, si no desarrolla conciencia colectiva y vida asociativa. El sentimiento de pertenencia a un grupo (vecinal u otro) no es obstáculo, es mas bien un mecanismo que facilita la inserción en la vida ciudadana...»(Borja, 1994).
Para la situación del campo, la marginalidad es un proceso histórico, que  forma parte de las reglas  estructurales de construcción de los espacios urbanos y rurales en Latinoamérica. En estos territorios, abundan los indicadores que permiten  identificar la presencia de obstáculos relativos a la ausencia de procesos participativos autónomos, la desvinculación social y cultural, y la desarticulación existente en los territorios, producto de los ya reconocidos fenómenos de segregación social y espacial.
En síntesis, los planteamientos anteriores  señalan  que  en la zona teórica y conceptual de la triada Desarrollo Rural Intercultural, Políticas Publicas y Municipalidades, se  posicionan  un conjunto   de dispositivos institucionales del aparato del Estado y racionalidades alternativas, que como arreglos  políticos  institucionales reales o potenciales, son necesarios de explorar e investigar. Ellos dan cuenta de procesos  sociales, institucionales y culturales que  se muestran como acumulaciones sociales y políticas  alternativas de desarrollo en América Latina.
La diversidad  de experiencias institucionales  de descentralización y regionalización,  y el desarrollo de la municipalidad como cuerpo institucional que inicia un transito institucional para comprender y asimilar las experiencias sociales campesinas e interculturales, puede permitir la construccion y exploracion de un nuevo tipo institucionalidad  intercultural de desarrollo rural, como una posibilidad alternativa de gestion institucional en territorios  interculturales  y en disputa


[1] Gabriel  Salazar señala que por periodos extensos en la historia de Chile, los mestizos chilenos desplazados fueron acogidos por las comunidades mapuches y fueron parte de sus territorios como campesinos marginalizados.
[2] Al respecto Fernando Riveros y  Carlos de Mattos, demostraron en un trabajo de campo para la Novena región que la ciudad de Temuco, se convertía en la  única  ciudad primada que crecía  en detrimento de los pueblos y villorrios que  se insertaban solo de manera marginal en el principal circuito de acumulación económica
[3] Al respecto ver  Gabriel Salazar, De la participación Ciudadana: Capital Social Constante y Capital Social Variable(Explorando Senderos Transliberales),en Gobernabilidad Democrática Local: el Dilema Municipal en América Latina, CUSO, 1997, (Organización Canadiense de Desarrollo Internacional)
[4] Coraggio será el principal sostenedor de esta Tesis en varios artículos: entre ellos la Descentralización con Sentido Popular, 1980 en Ciudades sin Rumbo, Quito , Ecuador
[5] Ver Manuel Castells, Crisis Urbana y Cambio Social , 1982. Editorial Siglo XXI.
[6] Guillermo O”Donell, planteara la tesis de interpretación  respecto de  Dictaduras del Cono Sur de Latinoamérica , como la emergencia de estados burocráticos Autoritarios,  en tanto Estado Capitalistas que se desnudan de sus ropajes  de consenso para principalmente ejercer coerción.
[7] Estas nuevas vertientes de rediseño están planteando que la necesidad de integración de la concepción de gestión democrática y de planificación estratégica, en donde el objetivo misional de la institucionalidad municipal tiene características singulares,  apunta al  desarrollo de una originalidad única en el campo de la administración pública que rápidamente deviene en el planteamiento de una oposición entre  capacitación para un esquema fordista de organización municipal o la elaboración de una ruptura radical de tipo organizativo para  hacer  frente  a un nuevo tipo de dirección publica para un desarrollo sostenible y humano.
En  este  sentido  se plantea que el gobierno municipal y el desarrollo de sus prestaciones sociales se estarían  transformando en un sistema sinérgico de gobierno local, que está obligado a desarrollar una concepción holística de sus tareas, que le permita construir un sistema también original de gestión, que integre adecuadamente los subsistemas actuantes en el espacio local.
En estos planteamientos se desarrolla una  concepción de Gestión, que supone el incorporar un concepto de gobernabilidad, de forma tal de democratizar la gestión como un objetivo misional que se construye permanentemente con la participación de todos aquellos actores y organizaciones que se manifiestan como centrales para el tratamiento sinérgico y holística de los problemas comunales.
El segundo, se refiere a la necesidad de reestructurar de una nueva manera,  la forma de relacionar el conocimiento y la acción, de forma tal de apropiarse de la realidad en la perspectiva de la transformación social, utilizando los recursos disponibles en un territorio dado. En este aspecto las propuestas de planificación estratégica o de una peculiar «reingeniería de la acción pública», parecen sugerir una aproximación mas apropiada a la necesidad existente en los Municipios  de unir los momentos de la explicación, la propuesta normativa con aquella acción operativa, que se visualiza tan exclusivamente hoy día como mera respuesta reactiva a los problemas propios del ámbito municipal y comunal.
[8] Diversos planteamientos apuntan a  introducir la  variable gobernabilidad  como la capacidad del estado para hacer su presencia legitima en el el espacio en el que le corresponde asentar procesos institucionales de expresión de poder de distintos actores sociales y a la Gobernanza como la capacidad de la sociedad no estatal de producir procesos sociales que aumenten sus grados de interlocución autónoma con ese Estado
[9] Ver los planteamientos de Roberto Guimaraes, Nicolo Gligo y otros autores que plantean la necesidad de una nueva orientación para el  Desarrollo
[10] En el caso de la implementación de los  sistemas de participación de carácter urbano como rural, las exploraciones efectuadas,  representan prácticas aun no plenamente sistematizadas y que por tanto no son comunicables a los intentos actuales de gestión.
[11] En este sentido Jordi Borja señala que los gobiernos locales no pueden ser concebidos…» como una simple reproducción del estado centralizado, mas o menos oligárquico, más o menos burocrático y corporativo, más bien débil ante los económicamente fuertes, más bien alejados de las gentes de los barrios…» Borja, Jordi, Notas sobre Ciudades, Gobiernos Locales y Movimientos Populares, Revista EURE Nº 59, Marzo de 1994, PUCH, Santiago de Chile
[12] De esta manera    podrán descubrirse factores potenciadores al desarrollo de una estrategia  tranversalizada y emergente en las mas variadas funciones y  áreas de  la gestión municipal  para el desarrollo rural
Alejandro Diaz

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