Los Ángeles negros  y la Patria Joven.



Un viejo me contó su historia y en su historia estaba la historia de todos
en un casa vieja  de un callejón de San Bernardo…quizás muy cerca de la comuna de Tolstoiana de Santivan
Nadia sabrá jamás cuanto te quisela radio suena como suenan las radios viejas …con chicharreos y estáticas y a veces se corta en su respiración…también es entrecortada ..como la mía…estoy con la mirada en el techo que está cubierta de azul y allá en el fondo todavía distingo la foto en el parque O Higgins …a caballo con nuestros camaradas…estoy en aquel momento de lucidez extrema dijeron los médicos..me miraron y dijeron con pena …ya es suficiente y ya no me llevaron  de nuevo a la ambulancia maldita  y estoy inmóvil con las  heridas en la espaladas con leves estertores   de mis pulmones que quieren parar y yo no los dejo y allá en la fotografía yo vengo de Aysén con mi caballo y y aquel abrazo que me marco toda la vida ahí en el parque O Higgins…con mis aperos de ovejero y con mis ideas de patria joven …siempre quise salir de allá …me gustaba pero miraba los diarios y por allá los diarios se miraban desde lejos…por aquellas fotografías de los diarios que mostraban un mundo rutilante, tan lleno de luces y después los colores cuando llegaron los colores mostraban la felicidad de aquellos que vivían en aquella capital y yo  quería llegar y cuando llamaron a marchar para construir otro país en revolución en libertad…yo me dije yo me voy y me dijeron que solo era una marcha ..Pero yo dije si, es una marcha pero es mi marcha y las emprendió con todos los otros y nos llamaron la marcha de la patria joven y yo dije si claro y tome la bandera  y también tome esta otra que  no conocía, pero que tenía una flecha roja …y en el camino se fue quedando en mi cuerpo…y ahora me daban vuelta ..ellos creen que yo no distingo que  no estoy escuchando y veo como la jeringa se eleva en el aire y de nuevo en algún lugar infinitesimal de mi cuerpo nuevamente un dolor tremendo …que ya no es pinchazo en un dolor iracundo del alama y luego me dan vuelta y ahí estoy yo de nuevo mirando el fondo de la pieza y de mi pieza con la bandera que vino conmigo desde la Patagonia y aquella que me regalaran que también cruza la pieza, allá en el fondo y que en las tardes refleja los colores de la tarde cuando el sol se pone y a lo lejos escucho en sibilante rumor de la carretera y luego los rugidos de aquellos aviones en mi cabeza y luego la tarde se va apagando y la bandera ya no refleja nada y viene la noche y todas las noches de mi vida y luego me duermo….  y luego se van y quedo en silencio…los gorriones y mis zorzales se desplazan como siempre en el parrón del patio y mas allá alcanzo  todavía  a escuchar…después me entrevistaron en radio Cóndor…y me preguntaron si yo representaba a los obreros magallánicos y o dije que no sabía  pero que había llorado cuando Freí me abrazo y que yo con 18 años era un hombre feliz y que  cuando volviera y yo le dije que no volvería que mi caballo se quedaba conmigo ,…que no tenía nada más y que un poco  más al sur  por que los del sur se quedan al sur de Santiago y que los del norte se quedan al norte y que yo me quedaba en la población  y que me invitaron a visitar  la toma  y yo dije que sí y que si quería quedarme que tomara un sitio y yo dije que sí que quería quedarme y la bandera y mi caballo se quedaron conmigo en la Toma y ahí me vinieron ver  y en esa noches de lluvia, antes de la elección, cantamos en las fogatas y yo me sentí contento porque la bandera azul con la flecha roja también me servía para abrigarme en las noches y luego a los pocos días vino la elección y ganamos y con ello yo me quede en el local toda la noche y  lloramos porque nosotros habíamos ganado.
La puerta cruje y veo que vienen de nuevo. ..Como esta ¿ no muy bien …creo que…Si contestan y yo no me muevo y por allá unos pasos acomodan algo pesado ..Déjelo por ahí …costo entrarlo… esta pesado… y yo ya no estoy… cabalgo por la pampa y mi viejo me dice que aquellas ovejas se escapan y que amaranto esta cojo y que al galope la recoja por ahí hay una zanja…corre que se te va hijuelo… me grita y yo apretó las espuelas y espuma  mi caballo, salta adelante y en medio del viento me inclino y de un zarpazo la agarro por el vellón y  la coloco entre el pegual y la testa de espuma…apenas muevo las piernas en las sabanas y sonrío por ellas… y mis piernas tan llenas de escaras hoy día se agarran bien al vientre del animal y ellos no saben que yo galopo por las pampa con mi viejo…que saben ellos con sus cuchicheos en delantal blanco y que saben…y los perros se agitan por atrás y en derredor de la manada se entrecruzan para ladrar y morder sin morder y ladrar sin ladrar, con miradas que van y vienen, entre ellos y nosotros y todos los caporales atentos a la manada. 

Ya es de noche y yo me  uno al caballo de mi viejo y  el, con su mano grande le acaricia  la cabeza al cordero de mis cuidados…al fondo la bandera de la patria joven me mira y me acoge cuando respiro por última vez.

Alejandro Diaz

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