NOTAS  NEOLIBERALES   CHILENSIS ( 1) .

(Inauguramos aquí trozos inconexos de reflexiones inconexas que operarán como fotografías subjetivas, de carácter inconexo  de los pasajes neoliberales inconexos del Chile inconexo que habitamos  hoy).

                               MIRAR CON MARX …PERO COBRAR CON FRIEDMAN.                                                              


“….Me he ido moderando. Parece que es algo que pasa con los años….”

…frase tomada  al azar de un diario Copesa de hace algunos días…


Con   Bourdieu siempre habíamos aceptado que la subversión de cualquier campo lo realizarían los jóvenes, pues ellos en virtud de una autoconciencia de minusvalía de poder y de capital para impactar el campo específico,  adoptarían  siempre  la estrategia más factible: revolucionar a través de  la herejía. Sin embargo, nuestro gran Bourdieu se hubiera mellado los dientes en Chile. Habría mirado a la cordillera, casi como mirando al sud este y después hacia al mar y habría abandonado rápidamente por Pudahuel esta nueva escena neoliberal Chilensis. 

Aquí los jóvenes (me dicen que coloque algunos,… está bien, lo acepto) han  adoptado una estrategia innovativa y creadora. Una estrategia, al parecer de corto plazo, que significa realizar un movimiento de aire revolucionario, que se dice revolucionario y que se desparrama por la calle con carácter revolucionario. Pero que no es revolucionario. Que es reformista. 

Pero que tampoco transita como reforma profunda. Un movimiento que avanza con moderado orden y acepta de un año a otro, el lugar más cómodo en la estructura que hasta ayer SE destrozaba por medio de la crítica. Es decir, aquí la subversión del campo, solo operaría como retorica fundacional que transitaría por unas peculiares y nuevas formas de organización, unos colectivos “rizomaticos”, que a su vez se distinguirían como una estructura que siendo difusa, no normativa, es reticente al control grupal. De alguna manera esta juventud habría eludido y superado el principal componente que ayudaba a mantener y potenciar la estructura subversiva “tradicional” de los siglos anteriores y que caracterizaba a la lucha desestabilizadora del orden. 

Es decir, la posibilidad de controlar la conducta revolucionaria para el cumplimiento subversivo. Estos nuevos colectivos de militancia difusa, a veces minimalista y aleatoria, estarían entonces disponibles para la elusión política…o sea algo así como aceptar el afiche de Marx, pero cobrar con Friedman. Me dicen aquí al lado, que mi nota esta errada por un principio fundacional: jamás el curso de los acontecimientos juveniles habría colocado a la orden del día la revolución del sistema…Y que,  como viejo hippie sesentero, quise creer algo… inexistente.

Las críticas están en el aire  y no se las lleva el viento.

(frase, que modificada, he copiado de Radio  Beethoven…¿ así se escribe?


Alejandro Diaz

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