CAMBIO ESTRUCTURAL Y MOVIMIENTOS SOCIALES.



Alejandro DIAZ

Se me ha solicitado que hable sobre cambio estructural y movimientos sociales. De alguna manera, unir los conceptos tiene que ver con una esperanza que está recorriendo el mundo. Que las manifestaciones de desagrado, rechazo, angustia, rabia, resentimiento, queja , enojo, cólera ira, enfado, puedan finalmente horadar un estado de cosas que provocan tales estados de ánimo. Algo nos violenta y por ello y desde la plaza Tarhib en Egipto hasta la Alameda en Chile, pasando por el 15 M o los estudiantes colombianos se escucha un reclamo y nos observamos reclamando. Sistematizando sus experiencias, este nuestro reclamo expresa la más alta calidad subjetiva. Aquellos que antaño llamábamos de una calidad superestructural. Y por ello, era casi siempre ninguneada como factor explicativo de las revoluciones sociales. Esas que estudiábamos como ejemplos triunfantes a seguir o de las otras insurrecciones abortadas en sus propósitos, que habían fracasado consecutivamente en sus objetivos de subvertir el orden. Claro, porque por una revolución cubana triunfante, teníamos derrotas grandes y pequeñas en toda América Latina. La Sierra Maestra triunfadora era contrastada con los procesos fallidos de subversión en Guatemala, Bolivia, Brasil, etc. Hasta Salvador Allende, América Latina estaba poco propensa a insuflar energías revolucionarias, que no fueran para alimentar las teorías que había colocado Sierra Maestra como gran partera de una revolución triunfante. Salvador Allende y la Unidad Popular fue la otra gran esperanza. Por ello, los chilenos no podemos ni debemos abdicar de la necesidad de su análisis y de su incorporación a nuestra historia grande. Allende leyó a Martí. Y esa fue la gran presencia de Allende para la revolución de América Latina. Supo leer a los grandes y con ellos nos propuso una lectura intencionada a los jóvenes de los sesenta y setenta. Pero por sobre todo nos propuso una praxis. Por ello Martí y Allende se enlazan en nuestras conciencias. Porque ellos dos se atrevieron a hablar de cambio estructural, a imaginarlo y trabajar permanentemente por que ese cambio se tradujera en cotidianas formas de enfrentarlo. Por ello también, podemos observar a Allende detrás de los rostros anónimos de una toma de terreno en Puerto Montt, en un discreto segundo plano, para después a enfrentar a la represión junto a los pobladores. Y al dia siguiente observarlo, también dispuesto a enfrentar la tarea teórica de desentrañar y debatir las causas estructurales de las carencias históricas de vivienda para el pueblo de Chile.

Creo, que puestos en perspectiva, estos dos soportes revolucionarios, señalan en más de un sentido, respuestas para los problemas que debemos nuevamente abordar hoy día: la necesidad de un cambio estructural ¿Qué significa esto hoy o porque hoy es posible y necesario atreverse a hablar de cambio estructural? Creo que la primera gran razón estriba, precisamente, en que existe un estado de cosas que se siente como insoportable. Es decir, al resaltar “se sienten” estoy precisamente acomodándome en la razón subjetiva y en el campo de referencia de un sentimiento contestario, hasta el dia de ayer, considerado un epìfenomeno para mucho de los viejos marxistas, entre los cuales me cuento. ¿Qué hace la diferencia hoy para considerar a un sentimiento de malestar como fuente de cambio estructural? Creo que el fundamento se aloja en la advertencia que nos realizan aquellos estudioso de la cultura: nunca más ningunear aquella condición subjetiva que emana de la cultura, porque es con ella como se construye un imaginario revolucionario y es con ella como se realiza el despliegue de la energía social, para colocar en movimiento un conjunto de malestares que reivindican, en última instancia, no el salario solamente, no la salud solamente, no la beca solamente, sino, aquello que violenta a una gran mayoría de todos nosotros: el tener que pedir y solicitar lo que sentimos que es un derecho. No solamente porque existan un conjunto de derechos humanos y sociales que ratifican la necesidad de construir una sociedad de iguales, sino porque estamos advertidos de miles de maneras que existimos presos de una relación social, la capitalista, que se las arregla para succionar un componente de valor, en el cual se sustenta toda la sociedad, que es ilegítimamente apropiado por un pocos, los capitalistas, que han expresado su voluntad de mantener aquella relación social a todo trance. ¿Y cuál es esa relación social que nos oprime? Aquella que permite que permite que la construcción de valor sea apropiado por un capitalista, que construye un ejercicio monopólico de ganancia, la tasa de ganancia, sobre la base de apropiación de un plus valor, extraído en otra relación social, que Marx llamo la plus valía. 

Pero ella, no es transparente ni se manifiesta de esa forma como vulgar explotación impaga. Se solapa y se hace concreta, de múltiples otras maneras, porque la relación social capitalista aprendió en los últimos años que debía manejar campos de maniobras creativos para construir la aceptabilidad de esa relación social por múltiples otros medios, entre ellos una activa inoculación en los explotados de dosis persistentente de consumo, mediante la cual la sociedad cua capitalista, consume (Moulian) a todos en el ciclo completo de reproducción del capital y de sus relaciones mercantiles. Nosotros observamos que los mall, terminan de consumir la plus valía restante, que había sido provisoriamente y temporalmente entregada en la realcion salario/sueldo de los trabajadores. De esta manera, tenemos, constituida una relación social estructural, que domina a la sociedad capitalista y a sus extremos marginalizados y colonizados. Aquello que acabo de describir es el soporte material estructural de una relación social que da inicio a lo que conocemos como capitalismo, más o menos desde el siglo XVI.

CAMBIO ESTRUCTURAL Y ESTADO CAPITALISTA.

Ayer ha muerto Guillermo O Donell y por ello las ciencias sociales latinoamericanas están con justificada razones de duelo. Él fue uno de los grandes pensadores del Estado capitalista, pero del Latinoamericano, que a juicio de O Donell, tenía por cierto algunas singularidades ¿Qué decía O Donell? :

Señalaba que el – Estado es “un componente específicamente político de la dominación en una sociedad territorial determinada” y que aseguraba un Poder de dominación como aquella : “…capacidad actual y potencial de imponer regularmente la voluntad sobre otros, incluso, pero no necesariamente, contra su resistencia…” A partir de estas dos definiciones preliminares, el autor señalaba que entendía “lo político” como la parte analítica del fenómeno de la dominación, o sea, aquella que se haya marcada por la supremacía en el control de los medios de coerción física en un territorio excluyentemente delimitado. El concepto de Estado, entonces, en O” Donnel resultaba equivalente al plano de lo específicamente político, en donde éste resulta un aspecto del fenómeno más amplio de dominación social. El autor señalaba que esta dominación es relacional, en tanto es una modalidad de vinculación entre sujetos sociales donde ésta está signada por una relación de desigualdad. Esta asimetría surge del control diferencial de ciertos recursos, gracias a los cuales es habitualmente posible lograr el ajuste de los comportamientos y de las abstenciones del dominado a la voluntad expresa, tácita, o presunta del dominante.

Ello, con el objeto de lograr el ajuste de los comportamientos y de las abstenciones del dominado a la voluntad del dominante. Y con la concepción de poder, O Donell planteaba que estos podrían desagregarse en coerción física, control ideológico, control de recursos económicos, control de recursos de información, en donde éste último también supone el control de recursos tecnológicos. Y que el control de cualquiera de estos recursos, permite el ejercicio de la coerción, consistente en someter al dominado a severas sanciones. Y ello significa la instalación de un sistema, mediante el cual el dominado asume como justa y natural la relación asimétrica de la que es parte, y por lo tanto se somete. Un segundo elemento que señalaba O Donell es que el consentimiento del dominado pasa por un no entendimiento y un no cuestionamiento “es decir, la coacción es el recurso más costoso, porque desnuda explícitamente la dominación”. O sea, cuando aparece esta coacción es porque los otros elementos del poder se han hecho insuficientes. Y con ello “las bases de la dominación” son los factores variados que determinan un desigual acceso a recursos.
Es decir, planteaba que el control de recursos de dominación no está distribuido al azar. En cada momento son muy variados los factores que determinan el desigual acceso a dichos recursos. Entonces: aparece un gran diferenciador que en forma directa genera situaciones que permiten ese acceso a los recursos. Ese gran diferenciador es la clase social, o más precisamente, la articulación desigual y contradictoria de la sociedad en clases sociales

Es interesante anotar aquí la definición de clase social que hace el autor: “posiciones en la estructura social determinadas por comunes modalidades de ejercicio del trabajo y de creación y apropiación de su valor….” La modalidad de apropiación del valor creado por el trabajo constituye a las clases fundamentales del capitalismo, a través de, y mediante la relación social establecida por dicha creación y apropiación. Las consecuencias son fundamentalmente económicas, pero también sociales. “La principal, pero no la única relación de dominación en una sociedad capitalista es la relación de producción entre capitalista y trabajador asalariado, mediante la que se genera y apropia del valor del trabajo. Este es el corazón de la sociedad civil, su gran principio de contradictorio ordenamiento” Entonces, lo que dice el autor es que la principal relación de dominación en una sociedad capitalista es la que se establece entre capital y trabajo. Esta relaciones son una relación de desigualdad y es una relación inherentemente conflictiva o contradictoria, sea o no reconocida como tal por los sujetos sociales. 

Aquí se encuentra el punto nodal del control ideológico y su vigencia encubre la inherente conflictividad de ciertas relaciones sociales. Así, esta relación ideológica económica co-constituye esta relación. Lo ideológico es un componente interno que refuerza la relación de desigualdad económica. Cuando se señala que las clases sociales son el gran diferenciador del acceso desigual a los recursos de dominación, se está señalando que esto opera en forma directa, porque la sola posición de clase determina esa desigualdad. Pero también existen probabilidades diferenciales de lograr situaciones para acceder el control de los recursos de dominación y estos son a saber: prestigio social, educación, acceso a la información, capacidad de ser oído socialmente, disponibilidad de recursos para lo político, acumulación de poder, etc. El autor señala:

que la garantía que presta el Estado a ciertas relaciones sociales, incluso las relaciones de producción que son el corazón de una sociedad capitalista y de su contradictoria articulación en clases sociales, no es una garantía externa ni a posteriori de dicha relación. Es parte intrínseca y constitutiva de la misma, tanto como otros elementos- económicos, de información y control ideológico- que son aspectos que solo podemos distinguir analíticamente en dicha relación ¿Qué quiere decir esto? Que las dimensiones del Estado o de lo propiamente político no son – como tampoco lo es económico ni una cosa, ni una institución, ni una estructura: son aspectos de una relación social” (O Donell: 1162, Revista Mexicana de Sociología, 1978).

Con esto, el autor deja establecido que el Estado es una garantía de las relaciones sociales como un aspecto analítico de la relación social, no es algo aparte. A partir de estas proposiciones, constitutivas del texto, el autor plantea que el capitalismo es el primer caso histórico de separación de la coerción económica y la extra económica, y alude a que en la época feudal la dominación estaba determinada por el control monopólico del poder de parte del señor feudal. En cambio en el capitalismo el capitalista, en tanto persona, está desposeído de los medios de coacción, es decir, no controla directamente todos estos recursos pero tampoco deja de tener control. Esta separación del capitalista del control directo de esos medios, entraña la emergencia de un tercer sujeto social cuya especificidad es el ejercicio de la supremacía de la coacción: este tercer sujeto social son las instituciones estatales. Y por supuesto es el mismo Estado el que hace sentir su presencia como principal monopolizador de los políticos y de la política.

¿Que es entonces lo estructural? es la sedimentación de relaciones sociales, que son arreglos de dominación construida por unas clases sociales desde el siglo XVI y no es, no puede ser la inevitabilidad de una estructura económica que está dada en el orden de las cosas, Y siendo una relación social de los hombres es entonces una relación que puede ser transformada. Y punto. Y entonces transformación de las estructuras. Transformación de la estructuras sociales, de sus relaciones sociales…Transformación social estructural.


TRANSFORMACIÓN SOCIAL ESTRUCTURAL.

Puestas así las cosas, en forma muy deliberada para jugar con el lenguaje y hacer ostensible lo que parece oculto, es que creemos que el cambio estructural es ante todo un cambio social y es una transformación social y que por tanto todo lo que esa transformación contiene de transformación solo puede provenir de una voluntad revolucionaria o sea una voluntad por revolucionar un estado de cosas, que es sentido como amenazante y perverso. ¿Y que es una voluntad revolucionaria? Veamos que nos dicen los entendidos:

1.- Transformar el sentido y los sentires en voluntad de transformación y eso se hace con los otros que están sometidos en la relación de explotación y de sometimiento. Es decir realizar política, sentirse iguales y luchar por ser parte para decirlo leyendo a Ranciere.

2.- Es decir cambiar y tratar de cambiar aquella relación social evidente de explotación, pero también decidirse a cambiar las relaciones sociales que permanecen ocultas y que contribuyen acaso más a definir la relación social de dominación, colonial, racial, sexista, etc. Una y otra son parte de la misma cuestión, pero no pueden ser enfrentadas de la misma manera. Nos ofrecen una paleta de colores de dominación y lo que debe realizar el movimiento revolucionario hoy es ofrecer lo mismo: una paleta de colores de transformación. Y para que ello suceda, solo es posible realizar a cabalidad esa tarea tensando la reflexión teórica y sobre todo tensar hasta que duela, al marxismo, al viejo y a los nuevos marxismos, con el único objetivo de contribuir a ampliar la paleta de colores de la emancipación y liberación social y humana.

3.- Para que la transformaciones estructurales que cuajaron en nuestro país hace alguno años atrás, se necesito imperiosamente que muchos y muchas sumaran esfuerzos y fueron varias generaciones las que imaginaron el cambio estructural, un nuevo orden de cosas…y asi lo seguimos pensando los que estamos hoy dia, utilizando la paleta amplia de colores para construir la nueva sociedad. Y hoy en América Latina, los que contribuyen en forma decisiva son los Movimientos Sociales ¿Que son los movimientos sociales? Muchos han dicho que son una voluntad colectiva y comunitaria de transformación social de las estructuras capitalistas. También ya lo han dicho otros que nosotros en estos movimientos hemos relevado de a poco, nuevas tensiones y desafíos:

4.-  Son, somos, expresión de una identidad de lucha popular profundamente latinoamericana. Y ello quiere decir que nos reconocemos en lo que ayer otros habían negado: nuestro mestizaje e indigenidad y por ello nuestro acendrado comunitarismo que se hace evidente cuando abandonamos todas las carreteras centrales de cada uno de los países latinoamericanos.

5.-  Construimos nuestros propios intelectuales, adoptando la educación popular como la capacidad de reflexionar con otros, aquellos procesos de sometimiento a los cuales nos tienen encadenados.

6. – Atendemos la subsistencia comunitaria utilizando nuestras propias energías sociales y desarrollamos una capacidad económica de auto valencia, construyendo economías populares y comunitarias.

4. Establecemos una nueva mayoría comunitaria de asambleas populares que resguardan la necesidad de democracia siempre directa y que aun cuando esto sea difícil de establecer como practica metódica, el esfuerzo demostrado por los movimientos, hace presente la necesidad de entender la política siempre como espacio de iguales que quieren ser parte de un todo.

5. En la lucha social, son y han sido las mujeres las protagonistas principales. Genero y participación se conjugan en las movilizaciones y generan un movimiento popular de la mujer latinoamericana que marca una presencia por temas y contenidos ligados a la transformación social.

7. – Autonomía del Estado y de los partidos políticos. Allí gestionan su capacidad de interlocución real y vital y resguardan su independencia, sobre todo en un continente que mostró ejemplos de populismo clientelización sobre yodo en la época

8. – Nos dice Zibecchi “…trabajan por la revalorización de la cultura y la afirmación de la identidad de sus pueblos y sectores sociales. La política de afirmar las diferencias étnicas y de género, que juega un papel relevante en los movimientos indígenas y de mujeres, comienza a ser valorada también por los viejos y los nuevos pobres. Su exclusión de facto de la ciudadanía parece estarlos induciendo a buscar construir otro mundo desde el lugar que ocupan, sin perder sus rasgos particulares. Descubrir que el concepto de ciudadano sólo tiene sentido si hay quienes están excluidos, ha sido uno de los dolorosos aprendizajes de las últimas décadas. De ahí que la dinámica actual de los movimientos se vaya inclinando a superar el concepto de ciudadanía, que fue de utilidad durante dos siglos a quienes necesitaron contener y dividir a las clases peligrosas…”[1]
8. Y finalmente, porque tratan revolucionariamente a la Cultura y sus signos y eso significa que la disputa esta en el terreno que lo ha planteado el capitalismo: en la interioridad de la profunda subjetividad. La cultura es disputada políticamente porque ella es profundamente transformadora.

A manera de conclusión.

TODO MOVIMIENTO SOCIAL ES, DEBE SER UN MOVIMIENTO POLÍTICO.

1. – Porque conjuga la política en clave comunitaria o comunitarista (Ranciere)…todos debemos ser parte de un todo.

2. Porque su territorialidad física y temática ya no es indiferente al capital y este desarrollará toda su voluntad para aplastar al nuevo sujeto político que emerge en América Latina.

3. Porque construye significantes vacíos (Laclau, la Razón populista) mediante los cuales se cuela toda la sociedad que sufre la explotación.

4.- Porque entonces cada signo debe ser atravesado por la lucha y la lucha con el poder es por la apropiación de los significantes: el carnaval, las mascaras, los rayados, facebook, twitter, etc. establece una velocidad apropiativa de nuevos territorios subjetivos como campo legítimos de lucha. ( William Wallace, Hitler en Youtube, fueron activos colaboradores para ayudar a significar carácter y contenidos en la lucha de la Universidad Central por mantener su propiedad cooperativa…lucha que marca el inicio de lo que debiera ser su más profunda democratización)

5. – Porque se debe oponer a los partidos políticos tradicionales una concepción revolucionaria de la política que los supere. Por ello, solo existe un movimiento social que podría devenir radicalmente revolucionario: el movimiento estudiantil chileno porque es el único que aglutina en su seno la conjunción de largos campos históricos culturales emancipatorios que transitan por las historias sociales y familiares y que lo convierten (por obra del propio neoliberalismo universitario) en PUEBLO UNIVERSITARIO. Ergo, el Movimiento Estudiantil Chileno devendrá en el más amplio movimiento político de Transformación social y cambio estructural en la historia del País…si se tensan las claves de una interpretación revolucionaria de la experiencia de neoliberalismo radical del capitalismo mercantil y minero de Chile.


[1] Raúl Zibechi Los movimientos sociales latinoamericanos:
tendencias y desafíos
(OSAL, Observatorio Social de América Latina, enero de 2003).
Alejandro Diaz

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