EL VAGABUNDO DE GONGORA COMO ESTEREOTIPO HISTORIOGRAFICO

Y LA DISPUTA POR EL SIGNO:

¿VAGABUNDO?

¿MESTIZOS DE OSCURO ORIGEN?

O

SIMPLEMENTE

¿PUEBLO BIOBENSE MAULINO?

(O como se silenció a un subalterno y con él, al territorio del Biobío Maulino).

(…) T. Todorov, retomando la distinción de los formalistas rusos, propone trabajar sobre dos grandes niveles, ellos mismos subdivididos: la historia (argumento) que comprende una lógica de las acciones y una «sintaxis» de los personajes, y el discurso que comprende los tiempos, los aspectos y los modos del relato… Cualquiera sea el número de niveles que se propongan y cualquiera la definición que de ellos se dé, no se puede dudar de que el relato es una jerarquía de instancias (…) [1]

Roland Barthes, Introducción al Análisis estructural de los relatos,

En esta parte, desarrollamos una crítica a la noción de vagabundaje de Mario Góngora, que tempranamente representa un primer intento explicativo de las relaciones sociales del territorio del Biobío y el Maule. Con ella, Góngora se alinea nacionalmente, tratando de encontrar un referente nacional a los vagabundos europeos de Braudel. En su búsqueda, Góngora, los descubre en los juicios criminales y serán desde ahí clasificados como facinerosos y mal entretenidos. La historiografía nacional, desde entonces da por buena esta explicación y todo el periodo y un territorio se explica bajo esta apreciación, que nosotros identificamos como un estereotipo historiográfico. Finalmente concluimos que lo que se gesta a partir de la propuesta de Góngora en una noción simplificadora de las relaciones sociales complejas de un pueblo de labradores campesinos de origen mestizo español mapuche. A este estereotipo primero, se le han tratado de agregar otros. Así, surge la noción de la emergencia de un mestizo de “oscuro origen”, fronterizo, que habría estado esencialmente predispuesto a la violencia. En ambos estereotipos se connota una explicación peyorativa para todo un territorio y para los asentamientos humanos, que durante dos siglos desarrollaron allí su existencia. Esa explicación devendrá dominante y capturará los imaginarios historiográficos de uno y otro lado. En ese proceso, la oligarquía patricio hacendal, habrá obtenido su mayor triunfo de representación para ejercer la dominación: los de allá bajo serán bárbaros y por tanto carentes de civilización, que solo se puede ofrecer y desarrollar desde el centro dominador: Santiago.

Por ello este capítulo es también un reclamo y una disputa por el signo. Es reclamo histórico, porque pretende manifestar la concatenada serie de operaciones intelectuales con las cuales la historia oficial de Chile condenó a un pueblo a la invisibilidad social, cultural y política. Bajo distintas construcciones semiológicas, desde la historia hasta la literatura, se desarrollaron series invasivas de sentido común legitimador, desde arriba hacia abajo, para neutralizar, acallar y minusvalorar la presencia y las prácticas sociales de una vasta región territorial, desde el sur del río Maule hasta la ribera sur del río Biobío.

Las operaciones de estrangulamiento comenzaron en el siglo XVIII, so pretexto de introducir la modernidad ilustrada de los Borbones, construyendo tramados normativos para domesticar la ociosidad, hasta la aniquilación total y desintegradora de las guerras de la independencia y de la guerra a muerte. Al frente estaba un pueblo campesino que se declaró en insurrección frente a Santiago y su supuesta “libertad independentista”. Perdieron. Pero los hechos de resistencia subsistieron en la memoria popular y por todas las partes del sistema social, afloraban el conjunto de relaciones sociales y culturales que los había constituido por cerca de dos siglos, desde la resistencia mapuche de Pelantarus del 1598. Por tanto, en el Biobío Maulino, subsistía un gran hiato historiográfico, que cierta historia pretendió llenar y compatibilizar con el resto de la articulada historia oficial conservadora, liberal y también de izquierda. Todas ellas juntas, se estabilizaron unas a otras, para señalar y construir un relato articulador del Biobío Maulino: allí había existido una frontera con presencia de mestizaje, con propensiones a la barbarie, dados sus oscuros orígenes, habiendo germinado también una vasta ola de vagabundos y mal entretenidos, que emergieron de las causas judiciales, porque este fue el único lugar en donde fueron retenidos como memoria de su existencia, un único lugar de historia posible para ellos.

Por otra parte, la literatura criollista escribió desde Santiago retratos ingenuos de folclorismos líricos campesinos ambientados en ese territorio, que contribuyeron a fijar una imagen de barbarie y de paisajismos románticos sin historia a ras de piso. Se construyó así, un gran cuadro sobre un territorio social, que finalmente fue esclerotizado en una “imagen de huaso, y de huaseria” que desligado de su historicidad territorialmente anclada, fue cooptada como imagen elegante por el pensamiento e imaginario de la representación conservadora, atribuyéndole el rasgo único de chilenidad distinguida, sin vinculación con el pueblo biobense maulino, que había sido su legítimo constructor histórico en el siglo XVII y XVIII.

Sin embargo, la cuota mayor de responsabilidad es de la propia historia. De la oficial y de la no oficial. So pretexto de ocuparse de temas mayores, han sobrevolado sobre el territorio del Biobío Maulino, aceptando las primeras explicaciones que se tejieron respecto del devenir de sus relaciones históricas y sociales. Una fotografía se fijó para siempre esclerotizando un territorio y una época y toda la intelectualidad la dio por buena. Su mentor principal fue Mario Góngora y señaló tempranamente que el Biobío y el Maule había sido tierra de vagabundos y mal entretenidos. Otros han añadido una mezcla difusa de tipos fronterizos y de mestizos de oscuros linajes. No han recibido respuestas por cuanto, los sujetos así clasificados fueron y son víctimas de la colonialidad y de la subalternidad. No han tenido voz y por tanto, también se les ha negado su capacidad política de representar su historia. Nuestro propósito en este apartado es intervenir y abrir una disputa para reivindicar el derecho a una historia del bajo pueblo mestizo del Biobío Maulino.


[1] Roland Barthes, Introducción al Análisis estructural de los relatos, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires , 1977, , p. 11

Alejandro Diaz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *