TRABAJO SOCIAL POPULAR.

Esta nueva disciplina del Trabajo Social, tiene tan pocos puntos de continuidad con el antiguo servicio social, y por tanto nos parece licito postular la emergencia de una profesionalidad, que surge, no por cesión dadivosa de atributos asignados por el capitalismo y su esquema de división del trabajo, sino que a partir de una respuesta política contestaria y desalienadora, elabora estratégicamente sus visiones acerca del cómo se construye un imaginario identitario. De esta forma, la identidad del Trabajo Social es un proceso en permanente construcción, que no solo desarrolla recursos para transformar la realidad del presente situacional, sino que además recompone de manera distinta su pasado. De esta forma, estas memorias se encuentran abiertas para imaginarlo y construirlo diferente, de acuerdo a sus necesidades del presente y futuro. Asi, la historia concebida desde abajo, realiza en el Trabajo Social una apuesta sustantiva para desarrollar el protagonismo de los sectores populares. En donde es el propio Trabajo Social el que desarrolla una estamentalidad de origen popular, habida consideración de los procesos expansivos universitarios. Ya no es, necesariamente, una profesionalidad que desarrolla una movilidad social orientada al desclasamiento de Asistentes Sociales, provenientes de sectores medios bajos o populares en camino a una inserción en una clase media alta urbana, como habia sido el proceso tradicional desde mediados de la década del 50. La nueva profesionalidad del Trabajo Social, reconstruye una conciencia crítica desde los nuevos orígenes de sus nuevos adscritos y rediseña entonces un nuevo tipo de membrecía profesional. En esa nueva membrecía profesional está el imaginar una nueva matriz de designios distintivos de una otra sociedad.

Alejandro Diaz

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