Cuba: El bloqueo mental

Como introducción al tema del fanatismo y el papel de las percepciones que se fomentan sobre el “enemigo” en la política de la isla, me parece útil llamar la atención sobre la lógica de una persona que vive en Cuba y se define inequívocamente como socialista: Carlos Díaz. De manera valiente y honesta, Díaz aborda un ángulo que debe interesarnos: el uso ideológico que la burocracia cubana hace de la política de EEUU y el miedo al exilio para apaciguar demandas sociales y escabullirse de la responsabilidad de resolverlas.

Creo necesario asomarnos a esa realidad –que nos resulta imprescindible entender- y conectarla con la interrogante: ¿Qué podemos hacer para ayudar al cambio en Cuba desde donde estamos hoy?

Permítanme agregar otras preguntas: Allá -controlando la información y agitando temores al cambio- intentan imponer un bloqueo a la capacidad de pensar. ¿No padecemos de nuestro propio bloqueo mental en ciertas áreas? ¿Estamos facilitando o haciendo más difícil la labor de los inmovilistas habaneros? Si atendemos los persistentes llamados a RESISTIR la opresión, ¿cómo se desarrollaría esa estrategia desde donde estamos sin contribuir a reforzar los temores que fomenta el gobierno cubano ni alimentar el inicio de un nuevo ciclo de violencia?

Hablemos de estas cosas en los próximos encuentros, pero este fin de semana los dejo con Carlos Díaz.

Fragmentos de Las culpas del Imperialismo por Carlos Díaz (Publicado el 9 / 03 / 08 en Kaosenlared):

“Pero lo cierto es que el acoso del imperialismo y su bloqueo sirven a muchos para justificar todo tipo de calamidades que nos acontecen, y especialmente para ocultar sus incapacidades y hasta –quizás- sus fechorías.

Conviene recordarles a estos personajes algunas verdades.

¿La descampesinización del campo, las cooperativas que no son cooperativas y la desastrosa concepción de la agricultura estatal son responsabilidad de los imperialistas? ¿Se acuerdan de que los soviéticos nos dieron el doble de los tractores que a la República de Georgia? ¿Dónde están? ¿Los agentes de la CIA los incendiaron? (…)

¿Qué agente de la DIA es responsable de que casi el 50% de la tierra se llenara de marabú o estuviera inadecuadamente utilizada, tener ministerios sin nombrar sustitutos por más de un año, incluyendo el Ministerio de la Agricultura? ¿Qué tiene que ver el imperialismo con tener 30 años a un mismo Ministro en un puesto o cambiar al de “frutas selectas” para el Ministerio tal y de aquí a los CDR? ¿La revolución no ha formado cuadros capaces para esto? (…)

¿Cual agente del FBI impulsa a continuar resolviendo los factores de incapacidad, desconfianza y deficiencias multiplicando las instancias de aprobación y designación en vez de promover la elección de personal capaz y estructuras flexibles y racionales? (…)

El pago con arreglo al trabajo ¿Lo decide el bloqueo o es asunto de la burocracia que todo lo frena? ¿Qué agente de la FNCA fue el que olvidó cambiar las “normas”, nunca justas y mantenidas durante 20 años? ¿Cual medida del Proyecto Cuba de la CIA nos obligaba a ser extranjeros en nuestro propio país, nos impide rentar un auto u hospedarnos en un hotel o más indigno: pedir trabajo después de jubilado a algún ministro al que poco le falta para reclamar a cambio el derecho feudal de pernada? (…)

¿La corrupción es hija del capitalismo que heredamos y de la Helms Burton a 50 años de la revolución? (…)

¿Qué tenebroso plan de la administración norteamericana es el que provoca que el extraordinario potencial intelectual creado, o no se aplique, o si se aplica, no se le haga caso? ¿Qué ley del bloqueo obliga a las ciencias sociales a estar en crisis y a los científicos sociales a sólo trabajar para sus conciencias, los currículos y la historia? (…)

¿Qué directiva del Pentágono ha convertido a nuestra Asamblea Nacional en una “muestra estadística de nuestra población”, en vez de una instancia de trabajo y discusión? ¿Cómo es posible seguir nominando para las elecciones a compañeros que llevan más de 30 años en los mismos puestos y a los que jamás se les ha escuchado una opinión, una propuesta, una aportación en la Asamblea Nacional? ¿Quien conspira para que existan preferencias desmedidas por nominar –siempre desde arriba- a médicos, maestros y jefes, administrativos de todo tipo? (…)

Los diputados a la Asamblea Nacional son los responsable de elevar al gobierno el sentir del pueblo y de estar informados de todo lo que afecta al pueblo. ¿Se seguirá eligiendo a los que nunca han cumplido ese papel? El proceso de debates reciente, reveló lo que nunca fue planteado en la Asamblea Nacional. ¿No lo sabían nuestros diputados; si lo sabían, por qué no lo planteaban y si lo planteaban por qué nada se ha resuelto? Por favor que alguien explique dónde está la mano de la CIA en todo esto (…).

Dejémonos ya de manipulaciones y chantaje emocional. Dejémonos de dar respuestas vagas o desfasadas, dejémonos de decir, aparentemente de forma franca, pero realmente irresponsable, que no estamos informados de tal o más cual asunto, o que esta no es nuestra esfera de trabajo, o cualquier otra tontería.

Acabemos de aceptar nuestras insuficiencias y seamos serios ante nuestro pueblo, y en especialmente ante nuestros jóvenes, que cada día muestran la profundidad de sus concepciones y su apoyo al Socialismo. (…)

Acabemos de interiorizar como nos solicitó nuestro órgano oficial, recientemente, que la mentira, por acción u omisión, no es revolucionaria. Acabemos de incluir en nuestra ética que podemos morir por nuestra causa, pero jamás podemos mentir por ella. (…)

Nuestra nueva Asamblea Nacional no sólo debe ser la de la resistencia, sino debe pasar a la historia como la de la Perfección del Socialismo. (…)

Si alguien no puede cumplir debe tener la vergüenza de renunciar y no buscar justificaciones en el imperialismo, el bloqueo o el subdesarrollo, o que cuando él era chiquito “no había pañales desechables” y debemos comenzar por las medida para cuya solución no hacen falta recursos de ningún tipo, más allá de una pluma y una hoja de papel.

Gobernar es resolver problemas, no explicar la impotencia”.

Por Juan Antonio Blanco Gil

Doctor en Historia de las Relaciones Internacionales, profesor universitario de Filosofía, diplomático y ensayista. Reside en Canadá

Alejandro Diaz

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