Josefa y la comuna de Agüita de la Perdiz

Recuerdo que debería haber tenido un cupo asegurado en la cabina, eso era lo que me prometía la beca, pero también recuerdo que ya los cupos estaban saturados y que por tanto muy luego y en el transcurso del día debía conseguir alojamiento… no diría que ese era un problema mayor…eran los tiempos que corrían …. Y vivíamos y estudiábamos a salto de mata…y la verdad es que después de cada manifestación, uno podía alojar en cualquier parte, en cualquier lugar de la pieza de tal cual compañero O arrancharse en el espacio común de las cabinas de la Universidad como allegado oficial y permanente o invitado transitorio de tal o cual membrecía política… o bien intentar arrendar por un tiempo una pieza…en fin , en los tiempos de tormenta, cualquier tabla y camastro sirve compañera …me decía Martin…

De tal modo que cuando surgió la invitación …¿y por qué no te vienes para acá? …ahí hay una pieza desocupada…compartimos gastos y los trabajos de la casa…que son bastante, me dijo Martin… lo pensé y le dije porque no?… era una gran casona  pintada de azul paquete de vela, casi derruida en algunos lados a la cual se adosaban gruesos rollizos de pino que semejaban capiteles de iglesias medieval…parecía convento, de aquellos de los libros de historia, en medio de hectáreas de tierra…esta solo tenia un pequeño patio antes de la subida abrupta del cerro caracol, con el cual limitaban y por allí se diseminaba buscando luz unos viejos manzanos , cerezos  y ciruelos…es  una quinta de cerro, me dijo risueño Martin cuando me dio la bienvenida  y la comuna ya habícomenzado a sembrar y los que allí estaban,  sus ocupantes,  ya a muchos los conocía… de   las asambleas , de los carretes, de los malones como decíamos en el sur  ya habíamos compartido en más de alguna marcha y con mucha envidia, los veía  ir y venir a la guarida de sus casa azul , como le decían, lo hacían en pocos minutos de ida y vuelta,, antes de volver a sentarse en los habitáculos de la biblioteca central para continuar nuestra lecturas de grupo…la comuna era su casa y guarida y  con todos esos antecedentes fue muy rápida mi decisión… si no hay cupo Enrique Molina en las cabinas universitarias,  se arrancha por aquí compañera y el arranchamiento fue natural y normal… Y fue el otro gran paso para asumir una nueva vida… comunitaria le decíamos. 

Y muy rápidamente por la actividad que allí se desarrollaba y por nuestras relaciones con los pobladores de la Agüita de la Perdiz, nuestra población de practica social, y aledaña a la casa…me transforme en otra habitante  de la guarida azul  o la casa de medio camino del cerro caracol, como tambien la nombraban los mas antiguos… Y allí estaban todos… los maoístas, los del naciente MIR, muchos Mapus, cristianos por el socialismo como yo lo era,  algunos socialistas boina verde, recién llegados de la selva Ñancahuazu, y por supuesto aparecían de tanto en tanto, los camisas rojas de la juventud comunista… que duda cabe, queríamos ser una comuna, no una capilla de tal o cual color, eso me lo dijeron después …yo la Josefa, llegaba allí con mi militancia en la parroquia universitaria con mi reciente aventura de la toma la catedral de Santiago y  por supuesto que estaba en proceso de mutación, como decían mis viejos de Quemchi  y mi foto, que  ya se vestía  de casaca verde olivo decílas clara qué la antigua Josefa estaba saliendo de su crisálida

Allí fue cuando la encontré a ellay fue en una noche después de  abrir un Monzaun paquete de cigarros de banderas de largada automovilística, cuando  me contó su historia …evidentemente era una gringa… vivía en Pismo, cerca de Santa Bárbara,  me dijo  y me preguntó …hablas inglés? …cuando yo miré en la biblioteca y ví a Bukowski y le trajine a el Camino del perdedor… este  otro te puede interesar …Feyerabend … me dijo …Y  todo lo que yo pueda saber de filosofía o epistemología lo aprendí de él fue en una comuna en California , también ahí,  al lado del mar en este mismo mar pacífico que ustedes miran acá…pero allá tiene  algo más de temperatura …y rio y en el cubículo de lo que era supieza nos instalamos con dos cervezas de por medio, unas negras maltas de botella rugosas, y yo me acordé de mi tío Juan Josécuando allá en Quemchipedía una java de malta negra y rugosa y la sujetaba en su regazo de vuelta al campo con las provisiones…no la suelto,  me decía, son demasiados frágiles….

los porotos no se rompen, las velas no se rompen, el tocuyo no se rompe , pero estas chiquillas preciosas , mis negras amorosas hay que cuidarlas y sonreía, mientras con una mano diestra encendía la pipa, con la otra y siguiendo el ritmo de la carreta de bueyes atizaba los bueyes con la larga garrocha de punta ennegrecida a fuego y con el traqueteo  emprendíamos  el regreso desde las pulperías de Quemchi, por la orilla del mar, por caminos ancestrales de hondonadas centenarias y con goterones anunciando lluvia y con  un viento que movía quilantales, peumos, arrayanes…

 Y  ya en la casa de vuelta, desembarcando  las provisiones, siempre riendo,  me decía chiquilla,chicuela… espérate un poco …que aquí te tengo la malta con huevo y con harta azúcar …y no se porque me acordé de esas  maltas  con huevo , cuando la gringa empezó hablar y me empezó a contar de cómo había llegado hasta acá, hasta el último remoto lugar del mundo y me dijo que lo que acáestaba sucediendo era crucial y que lo que iba a suceder era histórico Y que acá había una clase obrera y unas organizaciones políticas que podían marcar una diferencia y que al igual que en  los años 30 porque ella había leído a Mounier y  había leído a un tal Ricoeur, se iba a producir una alianza también histórica  entre cristianos y marxistas… Y que ellos  habían marcado el camino, porque por alláen los años 30 , después de la Primera Guerra, había emergido esto de los cristianos por el socialismo en una alianza inédita, allá en la Francia y en la Bélgica.

 Y que una vez que colgó los hábitos …como ella decía risueñamente… comenzó a transitar por la América, con la mochila al hombro y con varios cuadernos de campo, como ella lo llamaba porque la Bernarda era Social Workers y  antropóloga …seguidora de la Mary Richmond, aunque Uds.  estigmaticen a la compañera Richmond ella era muy sufragista junto a su compañera…la Bernarda comoera antropóloga, decía yo, era normal que  llenara  y llenara cuadernos, aquí en su  pieza azul de la casa azul…parece que sobró pintura y el tarro lo terminaron acá…decía… y soltaba la carcajada…

Su pieza azulal caer  la tardeen ese sol de febrero veraniego, aquí en Concepción, que ya se había escondido por entre los pinos de la montaña, que se elevaban ahí mismo, desde el  pie de la ventana, casi desde el mismo  patio  y  que nacía al pie de la vieja casonaen la cual nos guarecíamos del mundo y con un sol amarillo, que ya se despedia del día y que hurgueteaba  por entre los vidrios semi sucios y se paseaba por los vasos de malta y por los ceniceros repletos , en una pequeña mesa de patas plegable, qué era la vez velador y que era la vez mesón de juerga, 

Así era la Bernarda… risueña, rubia… pecosa con una gran cruz en el pecho… para espantar a los vampiros ,  decía con otra carcajada …y sin mediar transición, me exhortaba… lo que tienen que hacer los cristianos en América es mezclar virtuosamente a Mounier con Marx y ya  se hizo en otro tiempo, un teólogo alemán …me decía…furibundo acérrimo enemigo de los nazis que se llamaba Barth… es tan importante …me decía la Bernarda …hacerse cargo de nuestra historia de cristianos ..es cómo leer al Che y  releerlo …sobre todo, inventando de nuevo la historia de nuestro pueblo y ahí la Bernarda se ponía seria…– decía -a ustedes les inventaron una historia que es una gran mentira, ustedes tienen unos historiadores que fueron oligarcas y  a esos oligarcas historiadores, les han creído todo…

La Bernarda desapareció un día y sólo me dejó una nota en donde me decía …quédate con mis libros…ya sabes algo de inglés y para los otros …vas a tener que aprender francés…si no nos vemos…te espero en California en mi pueblo de Pismo…después de Santa Bárbaranunca más supe de ella hasta que un día al lado de el cadáver de cura Camilo Torres ahí , en la selva Colombiana,  apareció una mujer pecosa, anglosajona, dijeron los partes policiales, de identidad desconocida, Pensaron que era chilena por los cigarrillos Monza que tenía en su  morral, pero también podía ser europea o norteamericana y dice la prensa que su cadáver nunca fue retirado Y que finalmente fue enterrado en una fosa común, eso lo leí después, cuándo vino el cura Antonio,  algunos meses después de la desaparición de Bernarda …sólo nos dijo que debíamos hacer una pequeña ceremonia para despedir el largo viaje que Bernarda había hecho… de eso no me acuerdo muy bien, si fue así que sucedió, antes o después de aparecer su foto en las selvas de Colombia cuando esto escribo, desde  algún habitáculo de alguna pieza de la guarida azul,  sale el sonido de unas  zampoñas, con las  cuales hemos vivido en nuestra casona…y que mas allá se entremezclan con las guitarras de Silvio y el Quila por aquí por allá, huelo el perfume de la Bernarda.

La máquina, una vieja Underwood, cuya letra B está suelta, batalla contra el stencil de las conclusiones del seminario. Trato de escribir …

el   Seminario fue una batalla virulenta, cuyos proyectiles eran lo viejo y lo nuevo, los argumentos y las frases, cual estiletes que querían zaherir al otro, las voces moderadas que califican al  seminario  como  tensionante, y quizá lo más relevante fue que apareció, por aquí por allá, la necesidad la imperiosa urgencia de reconceptualizar a esta profesión, que por mucho tiempo había oscilado entre la asistencia social cuando no la inspectoría social del pueblo, según el mandato oligárquico y un servicio social tecnocrático, de factura desarrollista para neutralizar los cambios de revolucionarios de América Latina, 

como colocar en palabras, la emoción y también la rabia, 

como colocar en palabras en esta conclusión, 

como colocar en palabras  el tránsito histórico que estábamos viviendo y armar frase contra frase,

en el teclado de la máquina, aquello que se aparecíahora  tan desprovisto del sentido y emociónprofunda que había imperado en los grupos de trabajo, en las comisiones y sobre todo en las palabras finales del Manuel, quizás la voz más esclarecida, más humana, que pudo resumir finalmente la calidad y la perspectiva de lo que había acontecido hace unos días atrás, ..

nosotros publicaremos esto me dijo Juan, del grupo de la revista ECRO  emocionados, me dijeron, emocionados declararon, aquí  ha acontecido un parteaguas, una fisura, un clivaje, un antes y un despuéspalabras que seguían resonando mientras tomaban el tren de vuelta a Santiago en dirección al aeropuerto y a Buenos Aires

Y  la Underwood con la P floja, siguió perforando el stencil de las conclusiones, para que las hojas de roneo se esparcieran por la América Latina, conclusiones de aquel histórico IV Seminario de Servicio Social, cuando éramos jóvenes, que según muchos y aún cuando no nos diéramos cuenta, había contribuido a que la Reconceptualización del Trabajo Social naciera en el contexto de la efervescencia revolucionaria de los estudiantes de la Universidad de Concepción, en el verano nublado de 1969.

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