JOSEFA LA TOMA DE LA CATEDRAL

De forma intempestiva iba a conocer  la ciudad oligárquica de los patriotas de Santiago, aquel pueblo mil veces maldito, al que mi madre y toda la ancestralidad chilota abominaba desde aquella invasión de 1825 y el general Quintanilla. Por la ventanilla creía ver las tenazas de cobre de mi tatarabuela avivando el Virrey de España…aquella historia que me contaba mi abuelo. Ahora el tren en vez de enfilar al sur, siguiórumbo a Chillán y atravesó los campos abiertos de trigo y remolacha, que ya se ocultaban en la noche por entre medio de  los humos dulces de la planta de azúcar y mas allá  otra vez se hizo de noche. La invitación era mi primer paso en la política…de la  parroquia universitaria había transitado a un nuevo movimiento de caminar y actuar en la senda de un nuevo cristianismo, en donde la liberación se convertiría en una senda de redención para una nueva sociedad comunitaria. Y mañana o pasado mañana,  para todos aquellos convocados , en medio de la ciudad maldita,  nos mostraríamos para redimir los pecados d la iglesia conservadora, aquella que se resistía al Concilio Vaticano II…Con la semi luz el vagón, abrió el folleto copiado a esténcil en las ultimas semanas y que  había repartido por todos  los vericuetos y caletas  del barrio universitario, Por una Iglesia servidora de su pueblo…Era un momento culmine de su compromiso como cristiana….y lo de mañana es y será un remezón para la conciencia de los cristianos y somos seremos una iglesia joven en contra de una institución anquilosada y retrograda, había enfatizado en la escuela de servicio social, ante la mirada aterrada de su directora…somos cristianos  y el servicio social también debe dar cuenta de la gran contradicción entre la ganancia de los ricos y la pobreza miserable de la gente humilde , había dicho y gritado…sus ojos negros retintos resaltaban en la cabellera cobriza, casi roja, que era herencia de no sabe quien .le había dicho su madre…pasado mañana nos tomaríamos la catedral y con los panfletos sujetos de su largos dedos se durmió , mientras intuía sombras y destellos de las estaciones oscuras de los pueblos campesinos e inquilinos que se asomaban a la reforma agraria en el valle central de Chile.

Ya amanecía y el frio seco de la cordillera penetraba por entre los fierros que se traqueteaban por los rieles. Se levantaba un sol de agosto que alumbraba y desplegaba jirones de arreboles por sobre las miríadas de casuchas y ranchos de los pueblos aledaños, mas tarde campamentos emergían por aquí y por allá y mas allá, los perros se alzaban por sobre los techos de latas para celebrar el paso de la locomotora humeante …Una gran sonrisa y la monja con sandalias me tomo el bolso…yo te alojar Josefa o mas bien…dijo con una sonrisa … yo te ofrezco vigilia hasta que pase la micro a recogernos…mas no te puedo decir…y ya afuera de la estación parisina de Santiago…me subió a la citroneta y con los cambios diestros de sobre la palanca , esa monja emancipada,  aceleró hacia Barrancas y hacia la parroquia de los extra muros del oeste, allá donde florecían las tomas de sitios y donde la iglesia joven construía su compromiso con los pobres…¿ conoces Santiago Josefa?

Avanzamos por una calle estrecha de edificios altos, frente del Congreso que yo había visto en tanta fotografía…a las  4 de la mañana, se veía sepulcral y ominosa y la catedral lucia oscura y llena de rejas, los grupos ingresan de cinco en cinco y luego amarramos las cadenas y candados para tapiar las puertas…y ahora soy una de las encargadas de desplegar el lienzo que la monja me ha entregado…obsequio de nuestros pobladores… mucho tocuyo  y mucha pintura… me susurro la monja mientras subíamos al techo de la catedral y nuestros dedos se pegoteaban de pintura fresca…finalmente emergió de entre la negrura del vetusto edificio el cartel  Por una Iglesia junto al Pueblo y su lucha. Justicia y Amor

Y durante la mañana recibíamos los embates y el clamor de la iglesia conservadora. Y luego celebramos nuestra misa en Mateo 16:25-25 …Jesús señala, dice nuestro sacerdote, que no pueden obtener bienes materiales a cambio de perder el alma… y en las plegarias en circulos de hermanos… pedimos  por todos los que sufren los flagelos de la humanidad y cantamos el oratorio de los pueblos y abrimos los candados de los portalones de la catedral y salimos al pueblo

Esa noche volví a tomar el Tren a Concepción y la Josefa que volvía estaba transfigurada y escribía a mis padres, allá a Quemchi, que mi compromiso con los pobres seria la bandera de combate y lucha y que su hija, la pelirroja, los quería mucho, mucho.

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