MI VOTO…

No votaré nulo ni blanco, porque no hay analgésico que pueda hacerme
resistir el dolor y el horror de recibir un agradecimiento de Longueira por
ello, a quien conozco desde la Universidad, mientras era partícipe y miembro
de los cuadros represivos en los años 70 y 80.

No votaré nulo ni blanco, porque no quiero el punto final. Para que la
reparación tenga opciones de continuar: Con Piñera eso se acabará.

No votaré nulo ni blanco, porque no quiero ver a Melero gobernando, el mismo
que con matones andaba dando golpes en la Universidad a quienes luchábamos
por el fin de la Dictadura.

No votaré nulo ni blanco, porque no sé si existirá analgésico que aminore mi
dolor cuando vea a Longueira en el poder, el mismo que a un grupo de
compañeros de la Universidad nos amenazó personalmente con las penas del
infierno, porque luego que los sapos le avisaron, él llegó rápidamente hacia
nosotros, con un grupo de matones, mientras en los pasillos del campus
pegábamos carteles denunciando y pidiendo libertad por un compañero preso en
esos días, que estaba desaparecido y que finalmente se supo que estaba en
los cuarteles de la CNI.

No votaré nulo ni blanco, porque entre tantas otras cosas, también recuerdo
a Longueira y a sus matones bajando a golpes y a empujones a Fernando
Castillo Velasco, cuando trataba de hacer un discurso contra el plebiscito
del 80, cuando se impuso la constitución que hoy todavía impera en el país.

No votaré nulo ni blanco y de esa forma apoyar a quienes han rechazado la
distribución de la pildora del día después, se opusieron a la ley de
divorcio, se opusieron a despenalizar la sodomía, se oponen a hablar del
aborto y se oponen a la planificación familiar (porque es bueno que los
pobres tengan hartos hijos para tener harta mano de obra barata).

No votaré nulo ni blanco, porque no quiero que Lavín sea ministro de Estado.

No votaré nulo ni blanco, porque no quiero que los empresarios paguen menos
impuestos o que los evadan libremente.

No votaré nulo ni blanco, porque no quiero ver al hermano de Piñera en los
actos ”culturales” de mi país. Todos sabemos que aparte de ser mal músico
está cerca de los círculos de la droga, que tanto daño hace a los jóvenes de
nuestro querido país… tanto más daño a los jóvenes más pobres del país.
Todos sabemos que para la derecha un acto cultural es aquel en que se
encuentra Kike Morandé, Cecilia Bolocco o Marlen Olivarí.

No votaré nulo ni blanco, porque no quiero ver al otro hermano de Piñera, el
que despojó tantos derechos de los trabajadores a través del Plan Laboral y
que además inventó las AFPs, sea asesor de su hermano en políticas laborales
y en otras materias económicas.

No votaré nulo ni blanco, porque no soportaré que me lo agradezca el
diputado Alberto Cardemil, el que daba los cómputos del plebiscito en el 88.
Tampoco quiero recibir el agradecimiento de Espina, de Larrain (el senador y
el presidente de partido), de Chadwick ni de Coloma, quien subió el cerro
llamado por PINOCHET en Chacarillas, junto a otros jóvenes de la época y que
hoy son parte de los políticos de la UDI y de RN (
http://es.wikisource.org/wiki/Discurso_de_Chacarillas) . Menos quiero
recibir el agradecimiento por mi voto nulo o blanco de parte de lE. Mathei
ni de Allamand.

No votaré nulo ni blanco, porque si lo hago, la mitad de mi conciencia
estará por apoyar a Piñera y todo lo que su proyecto
político-económico-social y cultural significa.

No votaré nulo ni blanco porque no quiero ver a mi país aliado con los jefes
de Estado de Colombia ni de Honduras y representado por un presidente que no
es empresario sino especulador, que apoyó a Pinochet, que es mentiroso, que
falta a la ética hasta en los negocios, que en política es capaz de hacer lo
que hizo a E. Mathei…etc, etc…que es hermano de un ex ministro de
Pinochet…etc etc etc.

No votaré nulo ni blanco, porque sino la mitad de mi estará dando la mitad
de mi voto a la derecha (porque votar nulo implica afirmar que me daría lo
mismo que salga Piñera o Frei) y entonces la mitad de mi estará renunciando
a principios que sustento toda mi vida.

No votaré nulo ni blanco, porque no serán 4 años de la derecha en el poder
sino muchos más (recordemos lo que ocurre en los municipios en que ellos han
llegado y que el que gobierna tiene todo el poder ejecutivo, agregado al de
la posesión de los medios y el poder económico como para controlar a la
opinión pública).

No votaré nulo ni blanco porque los que creen que la Bachelet volverá en
gloria y majestad en 4 años más, tendrán que recordar que quienes tengan el
poder la destruirán políticamente (los mismos que hoy la aplauden y quieren
sacarse fotos con ella para ganar votos para la derecha)…

No votaré nulo ni blanco, pues la prensa, hoy en poder de quienes se sabe,
no hará oposición a nada y el país será “el país de las maravillas” y todo
será bueno, mientras los más vulnerables no tendrán tribuna en ninguna
parte, salvo en los pocos diarios que apenas se asoman en los kioskos del
centro de Santiago.

No votaré nulo ni blanco, pues será difícil sacar a la derecha o tendrá que
suceder algún atentado como el de Madrid para sacar a Aznar (cuyo candidato
es Piñera) como para que a última hora la gente se inclinara por Zapatero.

No votaré nulo ni blanco, porque de otro modo, ahora sí que con 100% de
seguridad tendremos binominal y la misma constitución política por otras
cuántas décadas.

No votaré nulo ni blanco, por mis amigos que estuvieron en las cárceles de
la dictadura y por mis amigos que murieron en dictadura y porque si lo hago,
facilito que lleguen a la Moneda los mismos que la incendiaron.

No votaré nulo ni blanco, porque seguro que se venderán a precio de huevo
nuestros recursos naturales y las empresas del Estado que nos quedan.

No votaré nulo ni blanco, porque sino mi decisión de voto no inclinará la
balanza ni para un lado ni para otro. Es decir que el peso de mi voto se
reparte en una mitad para Piñera y la otra mitad para Frei. Es decir que en
la mitad de mi estoy de acuerdo con que Piñera sea Presidente.

No votaré ni blanco ni nulo porque no quiero sentirme ni un pedazo de
responsable –y menos un pedazo igual a mi mitad- de un gobierno de derecha,
con todo lo que se ha demostrado que históricamente ello significa (sino
leer algunos textos lo que fue el gobierno de Alessandri desde 1958 a 1964 y
en otros tantos sobre la dictadura de Pinochet, quien fue acompañado en su
dictadura, por muchos de los grandes comprometidos en la campaña de Piñera).

No votaré nulo ni blanco, porque a pesar de las rabias, desacuerdos,
injusticias, robos, inmoralidades, que tengo y veo en la Concertación, ella
se acerca más a mi proyecto político y en ella hay muchas personas que
merecen mi respeto político y ético y prefiero que la balanza se incline
hacia ese lado… pero jamás preferiré que se incline hacia la derecha. Toda
la fuerza y el peso de mi voto estará contra esa inclinación.

Estimados y estimadas… yo sé que puedo seguir con mis argumentos, algunos
podrán agregar los suyos en la misma línea y otros no estarán de acuerdo con
ellos, pero por último quiero decir que para mi no existe la bipolaridad en
política.

Saludos y buen nuevo año 2010 a todos…. a todos los que va dirigido este
email.

Adaptado de:

Claudio Salcedo RoblesLicenciado en Filología

Magister en Letras P.U.C.

Alejandro Diaz

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