FACSO, UCEN,
UNA CONSTRUCCION DE SENTIDOS PARA CHILE,
DESDE LAS CIENCIAS SOCIALES
Y
LA
TRANSFORMACION SOCIAL.
PARTE I
Alejandro DIAZ.
Trabajador Social, UdeC.
Mg. Asentamientos Humanos y Medio Ambiente PUC Chile
Doctor © ELA UChile.
PRESENTACION
Nos aprontamos a comenzar una nueva etapa en esta, nuestra Facultad. Hemos terminado un año, en donde las intensas movilizaciones de los estudiantes contribuyeron a reestablecer el imperio de la identidad histórica de la Universidad Central. Muy luego, el país se vio convulsionado por la demanda más justa que muchos habíamos pensado que era inalcanzable: educación estatal, gratuita, desmunicipalizada, participativa e igualitaria. Al interior de nuestra Universidad vivimos momento de igual significado pero tambien observamos procesos de despotismo y a veces de clara represión jamás imaginados. Espionaje y técnicas del más extremo Estado totalitario pasaron a ser vistas como de común ocurrencia. No es el momento de relatar todos y cada de uno de aquellos momentos, pero tambien es bueno no evidenciar señales de que un manto de olvido cubrirá aquellas manifestaciones de autoritarismo. Ese es el contexto en que se realizara esta futura elección de decanos en nuestra Universidad. O al menos una parte significativa. Bourdieu dijo alguna vez que era difícil colocar distanciamiento en los procesos de observación, cuando los sujetos analistas eran los propios observados. Algo de eso tenemos que realizar como tarea hoy dia. Mirarnos en una evaluación que vaya más alla de aquellas que realizamos para enfrentar la acreditación. O sea autoanálisis de verdad. Por ello, ésta elección de decano no es una elección mas, que solo suponga oponer fuerzas y correlacionar poderes y alinear votos contra votos. La gran interrogante es ¿para qué vamos a hacer este esfuerzo eleccionario?
Creo que una primera cuestión a debatir es, cuanto nos importa el contexto situacional de la educación universitaria en nuestro país. Y en cuanto, la Facso de la UCEN, está dispuesta a comprometerse con este contexto, en el desafío de pensar y actuar para responder a las demandas de la sociedad y sus movilizaciones sociales. Porque resulta que somos nosotros, entre muchos otros, los que empleamos una gran parte de nuestro tiempo para pensar y elaborar cursos de comprensión de las relaciones sociales en las cuales nos desenvolvemos. Dicho en breve, a la Facso le corresponde orientar y liderar los cursos de viabilidad para ejercitar la vocación pública de una Universidad que quiere abandonar esa zona oscura del lucro universitario. Pensamos que una Universidad que quiere dejar de ser “lucrativa” por decisión de sus estudiantes y académicos, debe alinearse con una práctica teórica y docente, que contribuya a la gran sistematización de todos los procesos de concientización de nuestra situación. Es decir tomar conciencia, como decíamos antes, de que no podemos retomar nuestras prácticas académicas, algunas veces más rutinizadas y otras tal vez menos, para refugiarnos en una institucionalidad de antes de ayer y en un modo de hacer las cosas que se encuentra obsoleto. Marzo del 2012 será radicalmente distinto de marzo del 2011.O debe serlo. Yo creo que debe serlo.
Por ello es un buen momento para señalar, que esta Facultad, que es tan antigua como la Universidad, fue perdiendo agilidad para enfrentar el mundo de lo real del país. No solo, porque por mucho tiempo, la Facultad supuso sólo el desarrollo exitoso de una sola disciplina, sino porque la propia universidad dejó de realizar interlocución con el conjunto de las ciencias sociales y nunca con una ciencia social critica y con ello, a la marejada neoliberal se le hizo más fácil para penetrar en los poros institucionales de la institucionalidad universitaria. Por ello, el conflicto del cual venimos saliendo: la relación Universidad- Sociedad se deslizó por el acomodo explicito a la lógica mercantil de la educación universitaria vista como mercancía. Y las ciencias sociales callaron, es decir callamos. En más de un sentido, una Facultad de Ciencias Sociales de una Universidad, dejó de actuar y pensar críticamente y con ello dejó de relacionarse críticamente con su propio entorno. Quizás la gran autocritica que nos podemos hacer a nosotros mismos, es que dejamos de pensar la realidad social en la cual nos movemos. Hemos sido diligentes docentes para preparar profesionales que se acoplan eficientemente a la demanda estatal. Pero no siempre hemos sido diligentes para pensar críticamente una docencia que suponga un proyecto ético político FACSO UCEN. Por ello no bastará, a mi juicio, que los futuros candidatos a Decano nos propongan un decálogo de buenas intenciones, También lo hicieron nuestros asambleístas y hasta hoy dia no existe con ellos un dialogo democrático, desde el mismo dia en que delegamos representación en ellos. No estamos enterando por el diario acerca de lo que piensa la Junta Directiva o el Rector, pero no observamos la emergencia de un proceso democratizador de la Universidad que nos convoque y que nos incluya a todos. Creo que es lícito proponer algunas cuestiones que dialoguen con la necesidad de construir sentidos para una Facso, que por mucho tiempo evidencia falencias graves y que no es referencia para nadie en el mundo de las ciencias sociales de nuestro país. Los referentes intelectuales se pasean por la Universidad del frente, no por la nuestra.
En esta perspectiva, enuncio algunas ideas que pueden servir de indicios para construir un camino de regeneración de nuestra facultad. Mi ánimo es contribuir a un debate. Mi ánimo es tambien abrir un dialogo para las cosas que si nos deben importar y que nos deje fortalecidos para construir Universidad critica y con una Facso que dialogue con América Latina y no solo con Estado neoliberal chilensis y sus políticas públicas de corto alcance, en una estructura conservadora, de largo alcance.
Primero, creo que será necesario que esta Facultad se proponga la generación de un amplio Proceso de democratización interna, que de paso a una Gobernabilidad generadora de una Plan de Refundaciones teóricas y prácticas de nuestra gestión académica. Ello implicará actos de confianza mutuas y desarrollo de una estructura de gobernabilidad sustentada en la transparencia y en la generación de sistemas meritocraticos para el desarrollo de una institucionalidad, que sea ejemplo asociativo y docente de las conductas que queremos propiciar en nuestros proyectos educativos de cada Escuela. Por ello, será necesario que del debate se anuncie una actitud integradora, que evite la aparición de perdedores y ganadores y que las ideas que hemos confrontado para imaginar y dar forma a nuestras prácticas académicas, sean capaces de encontrar un curso integrador en este Plan Refundacional de la Facso, UCEN. Sería altamente beneficioso que confrontáramos ideas y proyectos y no maquinas de poder.
Segundo, este Plan Refundacional Facso, debe acometer la creación de una estructura interna, que estableciendo campos de acción para cada Escuela, construya también un campo de facultad que se exprese en una institucionalidad atravesada por la transdisciplina y por la generación común de sentidos integradores. El campo facultad, no es, no debe ser, solo la sumatoria de las acciones de docencia, investigación y extensión de cada escuela. Debe ser algo más. Creo que este debe ser el camino de una Escuela de Post Grados y de una necesaria Escuela de Ciencias Sociales, como ya se ha expresado en más de una vez. Los desarrollos legítimos de cada Escuela, han creado a veces fenómenos de compartimentación excesiva, que contribuyen a una escasa integración transdisciplinaria. Si a ello le agregamos, que todos o casi todos somos una mayoritaria fuerza de trabajo académica, que está obligada a movilizarse durante todo el dia para acceder a un salario digno, francamente las oportunidades de crear trabajo colectivo, horizontal está anulado. En esa situación, se gesta una situación para que sean unos pocos los tomadores de decisiones….la frase no alcanzo a llegar, pero estoy de acuerdo con lo que Uds. decidan…debe ser una de las más repetidas en los últimos años de la emergencia de la Universidad privadas…En el interior de esa frase se anida un problema mayúsculo para la democratización universitaria…en su interior esta esa otra frase reflexión, me gustaría estar… pero no puedo.
Tercero, el Plan, arriba enunciado, debe contener un esfuerzo por estabilizar la situación laboral de nuestros académicos, bajo condiciones de acceso igualitario a las oportunidades docentes y de gestión. Debe ser un proceso transparente para todos y que sancionen un curso de crecimiento de la planta docente de media jornada y jornadas completa y que en sus procedimientos de acceso, se ciña a las prácticas regulares de concursos informados y reglamentados, impidiendo bajo toda circunstancia, la aparición de redes clientelares o nepoticas que impidan la libre e igualitaria concurrencia de los mejores interesados. Es decir, se trata de estabilizar a equipos académicos, para que se sientan legitimados en su actuar, por una legitima posesión de un cargo, que los habilita en derecho y deberes universitarios y que no está sujeto a la potestad, a veces muy arbitraria de la autoridad de turno. En la administración pública existe la sana costumbre de poseer un cargo en propiedad. Ello en nuestra Universidad podría servir de derecho inalienable para ejercer la crítica sin cortapisas. Ello es el núcleo duro de la Universidad desde el siglo X de nuestra cultura occidental. En América Latina esa es la herencia que debemos recuperar del grito de Córdova desde 1918, unida a la tradición revolucionaria inconclusa de la Reforma de 1968 en nuestro país. Se trata, ni más ni menos, de demandar una carrera docente universitaria para la Universidad Central, que signifique transitar por diferentes responsabilidades de gestión universitaria sin la angustia que experimentan directores y decanos cuando avizoran el fin de su gestión ¿y después que hago? Estabilidad significa volver siempre a la docencia universitaria en condiciones de dignidad y con la posibilidad siempre presente de reconcursar a los niveles directivos, si asi se estima pertinente.
Cuarto, dicho lo anterior, volvamos sobre un problema estructural: nuestra institucionalidad universitaria representa normativas que han caído en franca obsolescencia. Las universidades así llamadas privadas, estan y deberán enfrentar un profundo y radical proceso de trasformaciones, so pena de ser arrolladas por las manifestaciones estudiantiles que se vienen por delante y que eventualmente también serán parte de una sociedad que ya no aguanta más ¿Que dirán nuestros candidatos decanos ante este crucial problema? En lo anterior, está puesto como cuestión central el tema eje del 2011: el Lucro y la violenta mercantilización de la educación. Esta está más viva que nunca y la avala una muchedumbre de sostenedores, incluido el propio Ministro de Educación y por supuesto, por todas las “autoridades universitarias privadas” del país, que siguen, no solo manifestando estar de acuerdo con aquello, sino que desarrollan un proceso de venta de activos, en forma de relaciones oscuras con sus inmobiliarias. Acá no terminamos de saber cómo es que se consumó la intención de vender la mitad de la Universidad. Y no lo sabemos, porque la actual estructura representativa de largo plazo (5 o 10 años) prioriza unas estabilidades al interior de la Universidad, que han terminado por construir un fenómeno perverso: se ha entronizado el clientelismo. Y cuando hay clientelismo, hay captura de voluntades. Y cuando eso sucede se capturan…los votos. Y se establece, no la racionalidad de una estructura que asegure igualdad de gestión democrática, sino algo mucho más próximo a la pre modernidad: la “informalidad de los amigos”. Y estas informalidad funcionan hasta el punto exacto, en que la relación de amistad se rompe. El presidente de la Junta Directiva entra en contradicción con su amigo Rector y el conjunto de la Universidad entra en crisis de gobernabilidad ¿eso es una Universidad con institucionalidad democrática? Formalmente puede ser. Pero de verdad creo que eso no es soportable para una Universidad, que quiere ser una Universidad compleja, por lo menos en algunos aspectos. ¿Diagnostico? El estatuto del 2001, contenía una semilla de maldad nepotista y clientelar, que terminó en un estado de ingobernabilidad de la Universidad, del cual salimos a duras penas. Pero digámoslo con claridad: nada impide que la situación no se vuelva a repetir, si no se devuelve la capacidad de revocación de la representatividad que entregamos a nuestros asambleístas y junta directiva. Fue fácil que se concentrara el poder en una sola persona y así sucedió. Las consecuencias están a la vista. No, ésta institucionalidad está desgastada y debe ser desechada y reemplazada por no corresponderse con los tiempos democráticos que comenzamos a vivir. ¿Cómo lo hacemos? : Debe convocarse a proceso plebiscitario, que construya un NUEVO ESTATUTO DE LA UNIVERSIDAD. El del 2001 no asegura gobernabilidad para la Universidad y ello comporta un peligro grave para la seguridad de esta Institución.
Quinto, por eso, para los estimados candidat@s al Decanato, sus cartas deberán decir algo más que buenas intenciones. Cuidado con que sean misivas de buena crianza, redactadas para la elección anterior. Porque de ser asi, estarán llenas de buenas intenciones y apelaciones generales y eso no es bueno para los tiempos que corren. Lo contrario, tambien es letal, es decir una largo mamotreto tecnocrático que suponga la ausencia de política y estrategias para operar. Esta Facultad nunca fue del agrado de las estructuras de la universidad, según nos decía un decano anterior. Siempre se hacía sentir una desconfianza. Creo que era desconfianza al pensamiento libre y contestario. Tenían razón. Aunque la Facso Ucen no e s precisamente un centro radicalizado de pensamiento crítico, la “Facso de los alumnos” les cobro una buena cuenta a los vendedores de la Universidad. Hace poco, los estudiantes tenían las Facultades tomadas. Y hace muy poco, por la Alameda transitaban centenares de miles de estudiantes demandando fin al lucro. Así las cosas ¿nosotros vamos a suponer que la sola elección de asambleístas y la buena voluntad de la Junta Directiva, nos coloca a buen recaudo de la solicitud de democratización profunda de las estructuras universitarias? Ocurre que en las “democracia representativas”, uno se termina representando a uno mismo. Y además, la especial institucionalidad que se creó en el 2001, es un traje a la medida para la monopolización del poder…y que no contempla para nada la devolución de éste al pueblo universitario de la Universidad Central. Si elegimos mal nos pueden vender impunemente otra vez. Frente a esta situación debemos reaccionar reflexivamente para producir las transformaciones necesarias que impidan, que los eventos traumáticos del 2011, puedan volver a ocurrir. Esa construcción se inicia Facultad por Facultad. Demando, respetuosamente, que la próxima FACSO se haga cargo de estas demandas.
Sexto, finalmente, tal cúmulo de cuestiones, aquí solo esbozadas, deberán ser acometidas por equipos de trabajo colectivo, elegibles democráticamente al interior de nuestra facultad, con vista a la reflexión colectiva, que imagine una planificación estratégica participativa, abierta y con la plena participación de los estudiantes y administrativos. Esa triestamentalidad, es conquista ancestral de toda Universidad que se precie de tal. Nada más alejado de esta participación, que la designación a dedo, de forma inconsulta de agentes designados o la deliberación oscura entre cuatro paredes o con prácticas conspirativas. La FACSO – UCEN, que construya su identidad de cara a sus pares, deberá ser capaz de construir su mensaje transformador que se corporiza en el proyecto ético político de sus profesionales para una sociedad de iguales en un Chile plenamente democrático.
Alejandro Diaz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *