UNIVERSIDAD ¿QUO VADIS?

Entonce le pregunto San Pedro «Quo Vadis Domine» ¿A donde vas Señor? y Cristo le contesto: Mi pueblo en Roma te necesita, si abandonas a mis ovejas yo iré a Roma para ser crucificado de nuevo.

Alejandro DIAZ

Académico Facultad de Ciencias Sociales

Universidad Central de Chile

La universidad es un punto crucial de la disputa cultural del siglo XXI. Es posible que la conflictividad social, se condense en esta confrontación por la posesión del lugar de construcción de los símbolos modeladores de sentidos culturales para la sociedad y por el control en la formación de los principales “manipuladores de estos símbolos”.Y por tanto, de aquellos que serán capaces de interpretar y de crear artefactos “espirituales-ideológicos” que serán el soporte de nuevas materialidades culturales. Queremos creer que ello, no solo será un producto de la conjunción de la época, de simbologías tecnológicas y de la virtualidad técnica, sino que también de la aparición de una sed de sentidos utópicos por una sociedad libre y digna.

En este sentido, la interrogante que se desprende de todo esto, es, si la Universidad como lugar de creación y reproducción de esas simbologías, cambiará de destino y de espacio, hacia otros lugares ignotos del mercado o del Estado y por tanto dejara de ser Universidad. O por el contrario, mantendrá su espacio, que por más de cinco siglos ha sido el lugar de ubicación de las sinergias intelectuales de alimentación de los proyectos de sociedad. Quisiéramos creer que no existen evidencias que nos señalen que se producirán variabilidades profundas. Es decir, aquellas, que afectan a las estructuras profundas del modo de relacionamiento de la triada producción material, saber societal y reproducción simbologica de destino social. Y que por tanto el pensamiento seguirá alojado en la Universidad y no en el terminal de las bolsas accionarias. A pesar de los fuertes embates.

Es decir, la Universidad debería seguir siendo un lugar clave de reproducción del pensamiento. Y éste, para que sea tal, debe ser crítico. Otros sucedáneos, son eso: copias patéticas de conservadurismo social. Por ello, es que la ubicación de la Universidad y su construcción de sentidos, signifique cada cierto tiempo, esfuerzo adicional de comprensión y análisis. Y de movilización social. Esto es sobremanera esencial en los momentos de incertidumbre epocal, cuando se presenta un abanico de elegibilidad de proyectos para las sociedades o cuando la imposición cultural es de tal magnitud totalitaria, que solo queda como recurso la presencia de una actitud moral de resistencia ética y política.

Este pareciera ser el caso de la situación presente. En el mundo y en la América latina, la Universidad se ve enfrentada, una vez más, a un punto álgido de intersección de encrucijadas. Por ello, es que sea pertinente enfrentar el desafío de hacerse cargo en nuestras prácticas reflexivas universitarias, del lugar que le asignamos a la libertad de pensamiento y a la lucha inclaudicable por la construcción democrática de los espacios universitarios. Ellos son uno de los lugares de ejercicio democrático para construir una sociedad digna de si misma…

A propósito… ¿será esto parte de la reflexión de las instituciones de acreditación de nuestro sistema de calidad universitario? ¿Quo vadis Universidad?

Alejandro Diaz

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