Los Nuevos intelectuales populares, desde adentro y desde abajo.

Para incrementar los esfuerzos que realizan los sectores populares se han dotado de múltiples recursos y los tratan de usar todos. El último de la contemporaneidad es la movilidad social vía estrategia educativa. Antes, históricamente, fueron otros: la adscripción proletaria en la industrialización del siglo XX o la emigración, cuando la tierra se les hizo escasa, en el siglo XIX o la autoconstrucción de laboreos campesinos en el siglo XVIII. Lo ha intentado todo y todos los sectores populares han recogido experiencias de triunfos escasos y largas y prolongadas derrotas para sustentar una familia popular. La ultima estrategia, conciente o no, es el endeudamiento neoliberal vía consumo. Estamos en el siglo XXI y las familias chilenas avizoraron que era probable que esa angosta hendidura en el sistema capitalista podría servir para lograr el tan ansiado arribamiento a una otra condición. No era, no es emancipación. Era colarse por medio de la educación y arribar a un estatus de clase media consolidada. La tarea pronto se encontró con la trampa casi mortal del endeudamiento masivo y profundo y con su consecuente alienación embrutecedora. Nada parecía haber cambiado con el obrero calicheros del salitre, el peón de minas o el labrador peonal. Solo que esta vez, algo parecía hacer una gran diferencia. Por primera vez, la conciencia de tal situación de explotación se realizaba desde su propia interioridad de clase. La hendidura pobre y paupérrima de la educación masiva, estaba permitiendo la creación de sus propios intelectuales legitimados por la educación universitaria para dar cuenta de su propia situación. Y ahí surgió, surge la emancipación liberadora.

Alejandro Diaz

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